jueves, 26 de septiembre de 2013

Platón en imágenes


viernes, 20 de septiembre de 2013

Platón, síntesis de su pensamiento

PLATÓN: síntesis

         Para entender la filosofía de Platón hay que situarse en el contexto de esa Atenas en decadencia tras las G. del Peloponeso, con una democracia y un sistema educativo dominados por sofistas que consideran que el bien y la justicia no son más que palabras sin entidad propia, manipulables por el lenguaje y al servicio de los intereses del orador que las maneje. A eso hay que sumar una tradición filosófica presocrática que intentaba captar el principio último de las cosas y se enfrentaba al problema de conjugar el ser (lo permanente de las cosas) y el devenir (el mundo mostrándose como un fluir constante de apariencias que cambian a lo largo del tiempo), junto con las facultades con que se nos muestra cada uno: el intelecto y los sentidos. Pongamos ahora como canalizador de esa filosofía en ese contexto político a su gran maestro: Sócrates, que buscaba el ser de la justicia, el bien y todos los valores nobles, más allá de su mero aparecerse en el devenir de la vida; sumemos la influencia mística de la tradición órfico-pitagórica, con su creencia en la purificación intelectual del alma, y entenderemos el proyecto filosófico de Platón.
     Este proyecto filosófico cristaliza en su máxima expresión, eje de toda la temática filosófica que abarca: el mundo de las ideas. La concepción de un mundo objetivo, eterno, real, que engloba todos los aspectos del ser (desde la esencia de cada ente: hombres y seres físicos, hasta los valores supremos) es el centro y referencia de todos los aspectos de su filosofía: ontología, teoría del conocimiento, antropología, ética y política, escatología... Y todos estos aspectos se hayan entrelazados, fusionados en una filosofía común.

¿Cómo se explica el contraste entre lo que mi intelecto me dice que son las cosas y lo que me muestran los sentidos?
1. El mundo de las ideas.
a) Aspecto ontológico (definición de las ideas: objetivas, eternas, absolutas...) Las ideas son realidades intelectuales, lo que las cosas son, más allá por tanto de sus cambios. Así concibe Platón lo que expresamos al definir cualquier ente. Pero es obvio que estas ideas guardan relaciones entre sí: de oposición, de participación, de inclusión o exclusión... Dado que son el ser verdadero de las cosas, se enfrenta con el problema de que hay que entender ese mundo del ser verdadero (el mundo de las ideas) como un mundo jerarquizado de algún modo, y va a intentar explicar esa jerarquía (enfrentándose a distintos problemas que le van surgiendo en el desarrollo de su filosofía, por lo que, según la obra, encontramos respuestas más o menos complejas), de forma que ese mundo jerarquizado tiene como cúspide la idea de bien, que es la que hace que todas y cada una de las esencias sean lo que son.
     Parece que ya ha definido en qué consiste el ser, pero tiene aún que enfrentarse a explicar lo que parece el no-ser: el hecho de que las cosas cambian, fluyen: el devenir. Aquí recurrirá a la ilustración del demiurgo imprimiendo la estructura de ese mundo intelectual del ser en un concepto abstacto de materia fluyente (la chorá). El demiurgo es en realidad la inteligencia ordenadora. Nos resulta así una dualidad materia-idea, ser-devenir.
b) Aspecto gnoseológico o epistemológico (teoría del conocimiento). Platón parte de afirmar la supremacía del conocimiento racional frente a la información de los sentidos. Queda por explicar cómo se capta el ser. Si el mundo de las ideas está jerarquizado, el conocimiento se entenderá como una vía ascendente, cuyo método es la dialéctica. De las cosas que fluyen sólo podemos tener opinión; una vez captadas las esencias -a través de la definición- la inteligencia o razón deduce y llega a captar la relación entre las ideas, resolviendo las oposiciones, captando la jerarquía de las ideas y ascendiendo hasta aquello que hace ser a todo ser: la idea de bien. El proceso de conocimiento se explica con dos ilustraciones: el símil de la línea divide el proceso dialéctico en dos momentos fundamentales: opinión (doxa) y ciencia o conocimiento seguro (episteme), que a su vez se subdividen en otros dos: la opinión se divide en imaginación (capacidad de hacerse imágenes) y creencia (referido ya a la captación de los entes sensibles, naturales y artificiales). Por su parte, la ciencia o episteme se divide en razón discursiva e intuición intelectual, cumbre ésta del conocimiento por ser la captación directa de las ideas, con la idea de bien como cúspide e iluminación de todas las demás. Así se ilustra en el mito de la caverna cómo el filósofo rompe las cadenas que subyugaban su conocimiento al de las sombras de los entes sensibles, y cómo va ascendiendo hasta salir de la caverna (llegada al mundo de las ideas, al conocimiento intelectual) y allí va adaptando su vista a la contemplación directa de las cosas en sí.
     ¿Y cómo es posible que se produzca ese ascenso, que nuestra razón pueda captar el ser que se esconde tras lo que nos muestran los sentidos? Aquí su teoría del conocimiento está influida e imbuida por ideas místicas órfico-pitagóricas: el extraer conocimiento de uno mismo (en lo que consistía el método socrático) lo va a llevar a concebir el conocimiento como reminiscencia. Cree encontrar la explicación en afirmar que el alma, en algún momento anterior a la vida, se hallaba contemplando el mundo de las ideas. El conocimiento racional se convierte, de este modo, en prueba de la inmortalidad del alma. Asume aquí y racionaliza la creencia órfica en el conocimiento como purificación del alma: el conocimiento intelectual nos lleva al mundo de las ideas, nos aleja de la materia en cuanto trasciende los sentidos. La filosofía es, pues, el modo en que el alma se libera de su atadura corporal. Por eso concibe la filosofía como una preparación para la muerte -para la salvación del alma-, como una purificación. Si el alma se deja arrastrar por los sentidos hacia lo material quedará atrapada en ese mundo subterráneo que describe en el Fedón, teniendo que reencarnarse de nuevo o siendo condenada.
De este modo responde al problema del ser humano: llega a una concepción dualista del hombre: cuerpo y alma son dos sustancias separadas, la segunda pertenece al mundo de las ideas, al que ha de retornar. ¿Cómo explicamos, entonces, la caída del alma en la materia -el nacimiento- y la relación entre el alma y el cuerpo? Hay que entender que, desde la antigüedad, el alma se entiende de dos formas: como principio de vida y como sede de la inteligencia. Asumiendo ambas perspectivas ofrece una visión tripartita del alma: está compuesta de una parte apetitiva, una emocional o irascible, y una racional. Y en relación con su gnoseología, concibe que los sentidos pertenecen al cuerpo, no al alma (principal diferencia con el dualismo de Descartes). Para ofrecer una vía de conducta parte de que la parte racional debe siempre gobernar las otras dos.
La explicación del nacimiento la ilustra con el mito del caballo alado: la razón representa el auriga, y los caballos -negro y blanco- las otras dos partes del alma. En esta perspectiva se enraízan su ética y su política.

Etica
     La ética de Platón se define como intelectualismo moral, ya que se basa en que el conocimiento del bien hace por sí mismo que el hombre se comporte conforme a él. Para entender bien su planteamiento hay que entender que la ética, en la Grecia clásica, se entiende como arte de saber vivir, conducente por tanto a la felicidad, y que el bien se entiende como la plenitud del ser, de cada cosa y en sí mismo. En respuesta al relativismo moral de los sofistas, Platón cree en la objetividad y autonomía del bien, la justicia y los valores morales en general, captables por el intelecto y conforme a los cuales se debe vivir.
 Platón pone obviamente como meta la salvación y necesaria purificación del alma, que hemos visto se alcanza por medio de la filosofía. Por tanto identifica virtud con sabiduría, y convierte ésta en clave de la auténtica felicidad. ¿En qué consistirá la virtud o excelencia del hombre?  La respuesta nos viene dada desde su concepción del hombre: consiste en la armonía entre las partes del alma (explicar).
     ¿Qué prescripciones éticas o consejos de vida se extraen de la filosofía de Platón? Podemos cifrarlos en los siguientes:
1. Cultivar el intelecto, frente a los sentidos, haciendo que la parte racional domine a las otras, más cercanas al cuerpo. Al cultivar el intelecto se alcanzará la idea de bien, y se obrará por tanto conforme a lo bueno y lo justo. Por ello, como decíamos, su ética se define como intelectualismo moral.
2. Huir de los placeres corporales, que contaminan el alma (concepción unitaria de herencia órfica)
3. Al cultivar el intelecto y buscar la idea objetiva de justicia, organizar la convivencia en torno a ella. Ésta es la misión social del filósofo.

Política
    Y enlazamos así con la política platónica, para muchos el motor inspirador o meta última de su proyecto filosófico, que queda reflejado en ese retorno a la caverna del filósofo. ¿Cómo debería organizarse la convivencia entre los hombres? Respondiendo al mismo modelo que ha planteado en su concepción del hombre y en su ética. Para que la convivencia entre los hombres se organice de un modo justo, hay que encontrar un modelo de gobierno que equilibre las tendencias naturales del hombre. Su modelo político implica un modelo educativo: hay que seleccionar a aquellos en los que predomina la parte racional o intelectiva, los filósofos, para gobernar la ciudad, pues ellos buscarán regir con una justicia objetiva, no respondiendo a sus intereses materiales. Los verdaderos filósofos, por sí mismos, no querrían bajar a la caverna, pero es una función necesaria que tienen que asumir. Aquellos en los que domina la parte apetitiva deben encargarse del mantenimiento material de la ciudad, constituyendo el pueblo (campesinos y artesanos); y aquellos en los que domine el ímpetu o parte irascible, serán los encargados de su defensa: los guerreros.
     En este deseo de organizar la convivencia humana en torno a la justicia, aspecto clave cuando menos del proyecto filosófico platónico, se percibe la influencia moral que sobre él tuvieron Sócrates y las creencias en torno a la inmortalidad y purificación del alma. Éstas están sin duda presentes en toda su obra que, sea cual sea el motor emocional con que la emprende.
Su obra constituye un sistema filosófico muy potente y de gran repercusión en la posteridad. Su Academia siguió siendo centro de enseñanza durante siglos, hasta culminar en el Neoplatonismo de Plotino. La obra de Aristóteles, también de gran influencia en la posteridad, surge en gran medida como respuesta a la propuesta platónica. Las filosofías de ambos laten en prácticamente toda la problemática filosófica de nuestra historia y hasta nuestros días.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Platón, conclusiones. Influencias posteriores

INFLUENCIA DE PLATÓN EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL

La filosofía de Platón, junto con la de Aristóteles, ha tenido una enorme repercusión en el desarrollo del pensamiento occidental en muy diversos ámbitos: metafísica, epistemología, ética… Hasta el punto de que los principales problemas filosóficos que se desarrollan en la posteridad son una continuación de la confrontación entre el pensamiento de Platón y el de Aristóteles. El contraste entre idealismo y realismo, el problema de los universales y los particulares, la fuente de conocimiento cifrada en la razón o en los sentidos, son muestras de ello.
A su muerte, su Academia continuará siendo un centro de enseñanza durante siglos, influyendo en distintas corrientes y escuelas y configurando lo que se ha denominado platonismo, hasta culminar en el neoplatonismo de Plotino.
Una de sus influencias más indiscutibles es Aristóteles, su discípulo inmediato, quien heredará algunos de sus problemas más importantes, como las formas y su relación con la materia, la explicación del movimiento… a los que dará nuevas interpretaciones y andamiaje conceptual, constituyendo en gran medida su antítesis.
En la Edad Media su influencia más destacada se encuentra en la filosofía cristianizada de Agustín de Hipona.
Destaca también el nuevo desarrollo de su influencia en el Renacimiento, no sólo en la filosofía (destacaremos a Marsilio Ficino) sino también en el arte (muy notable en poetas como Petrarca). Y continúa siendo un referente en las corrientes modernas y contemporáneas, destacando el problema epistemológico y lingüístico de los universales y la revisión crítica de sus nociones de verdad y mundo verdadero, en su aspecto metafísico y epistemológico, por parte de Nietzsche, quien dará una interpretación radicalmente opuesta de estos temas.

Todavía en la ciencia contemporánea se habla de “tendencias” o “criterios” platónicos a la hora de concebir una realidad catalogable de una vez por todas. Pero más interesante es la nueva revisión de la concepción platónica de la realidad y el conocimiento que nos ofrece la física cuántica: a partir de ella se postula que el fundamento de la realidad, lejos de ser la materia, lo constituye la información… Junto con el carácter pitagórico de la concepción matemática del mundo de Einstein (y tal como expresó anteriormente Galileo), da a pie a un retorno a esa concepción de las ideas platónicas. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Platón, 3ª parte. Líneas generales de su pensamiento, III: el ser humano: la relación cuerpo-alma.

EL SER HUMANO: RELACIÓN CUERPO/ALMA



La concepción platónica de la relación entre cuerpo y alma está estrechamente relacionada con los misterios órficos, y más en concreto los órfico-pitagóricos. Supone un grado más de intelectualización de esa concepción del alma como algo divino e inmortal. Ya los misterios órficos resultaban más intelectuales que otros cultos mistéricos, de naturaleza más ritual. Pitágoras (o los pitagóricos) además añaden un mayor grado de intelectualización al justificar la reencarnación: los números (principio formal) son infinitos, mientras que la materia es finita. Platón justifica filosóficamente esas creencias órficas en torno a la salvación a través del cultivo del intelecto y la búsqueda de la sabiduría.

La antropología de Platón se centra en la relación alma cuerpo: son dos sustancias separadas, que se unen en el momento del nacimiento (cuando el alma queda atrapada en el cuerpo).

Cuerpo: abarca también los apetitos, los sentidos… Relacionado con lo múltiple compuesto y cambiante (como todo lo material).

Alma. Dos nociones:

1. Lo racional y espiritual del hombre. Aparece así como elemento simple y unitario (así es como aparece en Fedón). El cuerpo se concibe, según la sentencia órfica, como “cárcel del alma”.

2. Principio de vida. En esta otra acepción se presenta como tripartita (así, en República y Fedro): razón o intelecto (parte racional), pasiones o sentimientos (parte irascible [1]) y apetitos (parte concupiscible). Esta composición y el nacimiento como caída se ilustran en el mito del carro alado: el alma se representa como un carro gobernado por un auriga (la razón) que conduce dos caballos, uno negro (los apetitos) y otro blanco (sentimientos). En un momento en que contempla la naturaleza cambiante, el caballo negro se enamora de ella, hace un impulso brusco y vence al auriga, quien pierde las riendas y el alma cae a este mundo: es el momento en que nace, quedando atrapada en el cuerpo.


La concepción platónica del alma, siguiendo el modelo órfico-pitagórico, presupone:

a) La preexistencia: el alma vive entregada a la contemplación de los seres verdaderos. Utiliza como prueba de ello su concepción del conocimiento como reminiscencia: recordamos  las ideas porque las contemplábamos antes de nacer.

b) La inmortalidad. De aquí deriva su escatología o teoría de la salvación: se obtiene por purificación intelectual. El alma debe vivir bajo el gobierno de la razón y conforme a las ideas en sí, no a los entes sensibles que participan de ellas, y que son cambiantes. De este modo se va desprendiendo de lo material, rechazando los apetitos y acercándose a la eternidad del mundo al que pertenecía y que vivía contemplando.

 

Ambos temas (preexistencia e inmortalidad del alma) son tratados y demostrados en el Fedón, constituyendo, junto con la teoría de la reminiscencia, el tema central de la obra.

 

[1] En griego se está traduciendo timós, haciendo referencia a la capacidad de valorar, lo que es digno de ser honrado o estimado, lo que tiene valor… Hace referencia al ánimo. Es la cualidad que necesitan los guerreros para valorar y defender lo que sea digno de tal.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Platón III: Líneas generales de su pensamiento. 4: ética y política y 5: conclusiones: influencia de Platón en el pensamiento occidental

ÉTICA Y POLÍTICA

Muy posiblemente, la lucha contra el relativismo moral de los sofistas y sus consecuencias éticas y políticas sea la principal motivación del proyecto filosófico de Platón, o así es visto por una mayoría de estudiosos. La necesidad de responder a la demagogia, la corrupción y la decadencia de la democracia ateniense le llevan a buscar esa objetividad y verdad en conceptos como el bien, la verdad y la justicia, que no pueden depender de las habilidades argumentativas o los intereses de quienes los manipulen, sino que deben tener un sentido real, objetivo y reconocible por el hombre.

Ética y política en Platón están estrechamente relacionadas, de modo que avanzan a la par; esto es consecuencia de la concepción del hombre principalmente como ciudadano, característica destacada del pensamiento de la época clásica (así, es la que predomina en Sócrates, Platón y Aristóteles).

ÉTICA
Para entender los fines a que se debe conducir el hombre individual, hay que entender primero concepción del alma y la relación de la misma con el cuerpo. Su planteamiento ético parte de la finalidad de la acción; siendo el alma de naturaleza y origen racional, cuyo lugar natural es el mundo de las ideas, su finalidad será volver a ese mundo del que procede. Y siendo ese mundo inteligible, la virtud se identifica con la sabiduría.
La sabiduría es, en realidad, la contemplación del mundo de las ideas, mundo de lo eterno, idéntico y absoluto, al cual pertenece el alma. De este modo, para deducir las prescripciones de vida necesarias para alcanzar ese estado, hemos de enfocarlo desde las dos perspectivas de alma que existen en la antigüedad y desde las que parte Platón.
a. Alma como unidad (principio racional o espiritual): el verdadero filósofo (hombre virtuoso) huye de los placeres y de todo cuanto proviene del cuerpo, pues le confunde y contamina (vemos aquí la clara influencia de las doctrinas órficas: el cuerpo como cárcel del alma). En el mito de la caverna, ese proceso de purificación se correspondería con el ascenso del alma al mundo exterior.
b. En cuanto principio de vida, el alma es descrita por Platón como tripartita (partes irascible, concupiscible y racional). En este aspecto la virtud es contemplada como armonía entre sus partes. Esta necesidad de armonía se ilustra en su mito del carro alado: es el auriga el que debe siempre controlar los caballos (apetitos y emociones), y el auriga se identifica con la razón.
A esto se suma un aspecto social: la obligación de estructurar la comunidad conforme a la justicia, idea que se presenta como culminación de la ética y la política. Este momento corresponde al retorno de nuevo a la caverna del filósofo, en el mito de la caverna narrado en la República. Supone además el enlace entre ética y política que en Platón, como hemos dicho, están estrechamente relacionadas, siendo la segunda la culminación de la primera.

POLÍTICA

Como hemos dicho, es posiblemente la principal motivación del proyecto filosófico de Platón. El contexto de la decadencia de la democracia, corrupta y dominada por la demagogia, inspiran la necesidad de encontrar las claves de un Estado justo, que Platón cifrará en el equilibrio de las clases sociales, inspirándose en el equilibrio de las partes del alma. Hay, pues, una claro paralelismo y directa conexión entre su ética y su política. Ante esa decadencia ateniense que le tocó vivir, Platón torna sus ojos hacia el modelo de Esparta.
Retomando el mito de la caverna, el filósofo que ha escapado de las sombras y ha alcanzado el mundo verdadero decide volver a bajar. ¿Por qué, una vez alcanzada la verdad, regresa a ese reino de sombras y apariencias, teniendo que readaptar su vista de nuevo a la oscuridad? En esta parte del mito se refleja esa motivación de Platón por alcanzar en este mundo esa necesaria participación de la idea de justicia, a la vez que en su final se transluce el destino de su maestro Sócrates.
El saber de lo más importante (qué es la justicia y la injusticia, el bien y el mal) no puede dejarse en manos de cualquiera (al igual que la salud la dejamos en manos de los médicos, la conducción de una nave en el piloto…). Debe llevarla a cabo el filósofo, esto es, del que se ha acercado a la verdad, no meramente a las cosas justas, sino a la idea de justicia en sí. Éste ha adquirido una técnica: la de la definición correcta. La realidad debe ser diseccionada y clasificada de forma exacta a través de los conceptos, y sólo buscando las ideas en sí se puede alcanzar la capacidad de aplicar, en cada caso, la verdadera justicia. Su intención es acceder a la realidad salvando las apariencias. Los sofistas, tal y como lo entiende Platón, pretendían reducir el conocimiento al conocimiento de apariencias (convencer frente a demostrar). Por ello defiende que los filósofos (aquéllos en los que domina la parte racional del alma) son quienes deben dirigir la ciudad.

La justicia y el Estado ideal
El ideal político es un paralelo del ideal de armonía entre las partes del cuerpo. La justicia, pues, se entiende como equilibrio o armonía entre las partes del Estado. Aquéllos en los que domina el temperamento concupiscible (los apetitos) deben ser los artesanos; aquéllos en los que domina el temperamento irascible o pasional (timós = ánimo) deben ser los “guardianes”; y sólo los verdaderos filósofos, aquéllos en los que domina la parte racional y aman la verdad, son quienes deben gobernar. Cada uno posee sus virtudes: templanza o prudencia los filósofos (sophrosyne, prudencia como racionalidad práctica), fortaleza o valor para los guerreros o guardianes, y prudencia o moderación para los artesanos y campesinos.
Para alcanzar este Estado ideal es fundamental la educación, pues es en las primeras etapas de formación donde se observa qué parte del alma domina en cada cual. Serían los filósofos gobernantes los que se encargarían de seleccionar a los futuros filósofos y educarlos, garantizando de este modo la permanencia de equilibrio entre las partes del Estado.

Este modelo de Estado ideal ha suscitado diversas críticas, sobre todo por la imposibilidad de llevarlo a cabo y por las medidas que propone para garantizar la ausencia de corrupción. En primer lugar, ¿quién seleccionaría a los primeros filósofos? El amor al poder sería siempre un obstáculo para ese supuesto comienzo ideal. En segundo lugar, la radicalidad de las medidas que plantea para garantizar la objetividad en la educación de los ciudadanos contrasta con las bondades que promete. No sólo todas las propiedades serían comunes, evitando así la corrupción de la codicia, sino que también las generaciones se plantean en común, de modo que nadie conocería a sus verdaderos hijos sino que serían todos educados en común, para evitar la tendencia a favorecer a los propios vástagos.

 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Platón, 3ª parte. Líneas generales de su pensamiento, II: Teoría del conocimiento: dialéctica y reminiscencia

 

PLATÓN, 3ª PARTE. LÍNEAS GENERALES DE SU PENSAMIENTO, II: TEORÍA DEL CONOCIMIENTO: DIALÉCTICA Y REMINISCENCIA
 
El conocimiento seguro, necesario (episteme, lo que hoy en día traducimos por “ciencia”) sólo puede ser de lo que no cambia; por tanto, sólo hay conocimiento real de las ideas. Platón quiere demostrar la posibilidad de un conocimiento seguro, objetivo, y para ello tiene que intentar superar dos objeciones:
1. La afirmación heracliteana de que todo cambia. Si es así, no hay nada que conocer, puesto que nada “es”; cualquier afirmación que sea verdadera en un instante enseguida dejará de serlo. Platón objeta que debe haber algo constante para posibilitar el discurso y la ciencia (el significado fijo de las palabras).
2. La afirmación de Protágoras de que el hombre es la medida de todas las cosas (ta prágma, lo que las cosas son para mí, el uso que puedo darles): cada uno tiene su percepción del mundo; no buscan “verdad” o “mentira” en los juicios, sino efectividad: un discurso está mejor o peor construido si con él obtengo mis intereses.
Respecto al primero, dice que debe haber algo constante para posibilitar el discurso y la ciencia: ese algo es el significado fijo de las palabras. La estructura del mundo, lo que le da sentido y nos permite hablar de él, es esa constancia; lo que cambia es la materia, no las formas (ideas).
El segundo argumento, el sofístico, además de negar la existencia de conocimiento objetivo, verdadero, implica un relativismo moral que también intenta superar. Para ello recurre al siguiente argumento: si Protágoras tiene razón, también el que no está de acuerdo con él; sabe tanto como los dioses, pero no más que un tonto. Además, si el límite del conocimiento está en mi propia percepción del mundo, los sueños, en cuanto percepciones, serían verdaderos. Los sofistas se defienden argumentando desde el pragmatismo: un juicio no es más verdadero que otro, sino sólo mejor formulado (más convincente). A ello Platón objetará, en su defensa de una verdad objetiva, con el ejemplo de que el médico no sólo opina o convence, sino que tiene que conocer el curso verdadero de una enfermedad. Si no fuera así, no podría curar.
Platón concluye que el espíritu contempla algunas cosas por su propio instrumento (la existencia, la decencia, las matemáticas…) y otras por las facultades del cuerpo (es decir, por los sentidos). Conocer, en sentido estricto, es comprender la estructura lógica de las ideas. Los sentidos me informan de realidades cambiantes, pero de alguna manera me permiten percibir ciertas constancias, a partir de las cuales se puede ascender dialécticamente hasta las ideas. La explicación de todo se alcanza si se comprende la idea de Bien.
 
DIALÉCTICA
 
ESTUDIO ETIMOLÓGICO
Primera definición: arte del diálogo. Diálogo: 2 razones o logoi, posiciones o razones confrontadas en lasa que se establece una especie de acuerdo en el desacuerdo, y cambios de posición inducidos por las posiciones contrarias. Parménides lo utilizó para probar que, como consecuencia de “lo que es, es…”, si el ser cambia se convertiría en otro, pero no hay otro que el que es. Esto es dialéctica en sentido formal: a) confrontación; b) acuerdo en el desacuerdo; c) cambios de posiciones. El término se relaciona también con el verbo dialego = "recojo" (unifico) y "distingo" (divido). En este sentido se relaciona más con el método de ascensión de lo múltiple a la unidad.
 
La dialéctica es el método de conocimiento que propugna Platón para llegar al conocimiento de las ideas, y se basa en la confrontación de opuestos para ascender a un conocimiento superior.
En rigor, existen dos momentos en la dialéctica de Platón:
1. Método de ascenso de lo sensible a lo inteligible.
2. Método de deducción racional de las formas.
Para el primero se vale de la “división” y “composición”, dos aspectos de la misma operación. Así permite pasar de la multiplicidad a la unidad y mostrar a ésta como fundamento de aquélla. Por ejemplo: vemos muchos caballos (multiplicidad) pero captamos lo común, lo que les hace caballos, su definición (unidad).
En cuanto a lo segundo, se trata de discriminar las ideas entre sí y no confundirlas. La dificultad estriba en cómo se combinan. Si todas son heterogéneas, no hay problema, pero tampoco ciencia. Si todas se reducen a una, sólo se puede decir con Parménides que “es”. Ejemplo: sé que un caballo no es un perro, pero ambos se relacionan porque son mamíferos; los pájaros no son mamíferos, pero ambos son animales; una circunferencia es un tipo de línea curva, y éstas a su vez son tipos de líneas…
Platón distingue dos formas de “conocimiento”: el conocimiento en sí o “ciencia” (epistéme), y la opinión (dóxa). Es una consecuencia de su dualismo ontológico o, dicho de otro modo, de la diferencia de objeto de cada uno (lo inteligible y lo sensible): no puede haber “ciencia” o conocimiento seguro de lo cambiante, sólo de lo eterno, de lo inmutable. De este mundo, por tanto, sólo podemos tener opinión.
Pero a su vez divide ambos en otros dos: la opinión en dos formas de conocimiento: la “imaginación” o eikatía (en realidad, conocimiento de reflejos o sombras de las cosas) y la creencia o pistis. En el mito de la caverna se relacionarían con la visión de las sombras proyectadas con objetos (imágenes), y con esos objetos portados ante el fuego (entes naturales o artificales). La finalidad de la distinción atañe a las ideas más elevadas, como la justicia. Ejemplo: creer que algo es justo porque me han dicho que así lo muestra la Constitución ateniense es mera eikatía; conocer los fundamentos de la Constitución ateniense, o percibir actos justos, ya es pistis. Pero la verdadera justicia no es una constitución, ni son los actos justos; éstos participan de aquélla.
El conocimiento verdadero a su vez se divide también en dos: dianóia (conocimiento de principios matemáticos, de las formas) y nóesis (conocimiento de los principios o arquetipos: las ideas).
Hay una cuestión a resolver: cómo la dialéctica hace una ciencia de los principios fundados en la idea de unidad. La solución es establecer la jerarquía de las ideas y principios. Sería entonces ciencia de la realidad como tal: consiste en buscar la unidad como fundamento (por ejemplo, como decíamos, los pájaros no son mamíferos, pero son animales; los animales no son plantas, pero ambos son seres vivos; las rocas no son seres vivos, pero ambos son entes naturales…). Esa unidad va culminando en la idea de ser y, más allá y como fundamento de éste, en la idea de bien.
Aristóteles criticará la dialéctica como ciencia, ya que sólo se basa en similitudes y carece de consistencia lógica (inducción). A ella opondrá el silogismo.
 
REMINISCENCIA (anámnesis)
 
Influido por la mayéutica socrática, Platón usa el fenómeno de las ideas innatas o la capacidad racional de deducir o percibir sin referencias sensoriales para aunarla con su teoría psicológica y escatológica sobre el alma, en la cual se percibe la influencia órfico-pitagórica.
Según esta teoría, conocer es recordar. A partir de los datos de los sentidos podemos recordar las ideas que dan forma o entidad a los seres de este mundo. Pero la prueba de que es recuerdo es que las ideas en sí no se perciben por los sentidos. Pone como ejemplo la idea de “igualdad”: entendemos perfectamente qué significa ser igual, pero en el mundo no existen cosas completamente iguales o idénticas.
Esta teoría posee un peso específico muy importante en la filosofía de Platón por los siguientes aspectos:
a) justifica la fuente del conocimiento verdadero y
b) es una prueba fundamental de la inmortalidad del alma: “si este principio es exacto, es indispensable que hayamos aprendido en otro tiempo las cosas".
Desde el punto de vista gnoseológico o epistemológico, es una forma de defender el innatismo (idea de que el conocimiento es innato). Desde el punto de vista metafísico, se trataría de un mito donde se pueden apreciar influencias de otras tradiciones místico-religiosas (el Orfismo). En ambos casos es un principio activo del alma, que hace que despierte del “sueño” en que se haya sumergida al nacer.
 
[1] Un ejemplo de esta concepción en la actualidad es el intento de la ciencia de relacionar unificar las fuerzas electromagnéticas, atómicas, gravitación…

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Platón, 3ª parte. Líneas generales de su pensamiento, I: teoría de las ideas

PLATÓN

LÍNEAS GENERALES DE SU PENSAMIENTO




   
  Todos los aspectos filosóficos tratados por Platón giran, de un modo u otro, en torno a esta teoría, que abarca aspectos tanto ontológicos como gnoseológicos, antropológicos, ético-políticos y escatológicos. El origen de su inspiración es controvertido: algunos lo sitúan en la polémica ética con los sofistas, iniciada por Sócrates, y basada en la necesidad de mostrar la existencia objetiva de conceptos como la justicia o el bien. Otros prefieren referirlo en primera instancia al dilema ontológico y metafísico -de raíces a su vez gnoseológicas- del ser y el cambio, dilema derivado de las posturas contrapuestas de Heráclito y Parménides: se trata de la necesidad de explicar el problema del cambio o movimiento que percibimos en este mundo a través de los sentidos, y el problema del ser como identidad, perceptible por la razón.
Al margen de cuál constituya la raíz de su inspiración o motivación, comenzaremos analizando su raíz desde el problema del conocimiento, ya que es esa dualidad de información, razón/sentidos, la que genera el problema.
 
Definición de Ideas
     Para Platón, las ideas son realidades eternas, inmutables, absolutas y universales, independientes del mundo físico, que constituyen la auténtica realidad. Se presentan como la verdad de las cosas, su esencia. Así, nos habla de las ideas de justicia en sí, belleza en sí, hombre en sí… frente a las cosas justas, bellas, los hombres concretos… Dan “forma” a o conforman los distintos seres de este mundo, al ser impresas por el Demiurgo en la materia prima o jorá. Se relacionan también entre sí en forma de participación, por oposición, inclusión, exclusión... de forma que constituyen un mundo ordenado y jerarquizado, en cuya cúspide se encuentra la idea de “bien”. En cuanto que estos conceptos están presentes en nuestro intelecto, constituyen lo que se va a denominar el “mundo inteligible”, dado que sólo es accesible a través de la razón.
     Esta teoría es en parte lógica o gnoseológica y en parte metafísica, y pueden definirse desde ambas perspectivas:
Lógica o gnoseológica: se identifican con el significado de las palabras generales, que constituyen esencias, las cuales se captan con el intelecto y se pueden expresar a través de la definición. Un concepto equivale a una idea universal. No tiene espacio ni tiempo, es eterno. Se relacionan no sólo con el mundo sino también entre sí, participando unas de otras, estableciendo razones lógicas de inclusión, oposición… El ser humano tiene un conocimiento innato de las ideas o esencias, pues su alma procede de este mundo; el conocimiento sensible sólo nos ayuda a recordarlas (teoría de la reminiscencia). Por ejemplo: las ideas de punto, línea, dimensión, circunferencia o cualquier otro concepto matemático no se dan en la naturaleza (las matemáticas sirven de propedéutica al mundo inteligible: lo mismo puede decirse de la justicia o la belleza en sí: no se dan en el mundo, sólo cosas o hechos que participan de ellas). Han de ser, pues, según se plantea Platón, innatos. Por ello se dice que constituyen el mundo inteligible [2].
Metafísica: esos conceptos ideales son lo único real, verdadero, origen y modelo de lo múltiple. Dado que son eternas se constituyen en el verdadero ser de las cosas; son las formas que se imprimen en la materia prima, de por sí informe. En su naturaleza esencial equivalen al ser de Parménides.
     La ilustración más conocida de esta teoría es el “mito de la caverna” (República, VII). En él se describe a unos hombres encerrados en una caverna (mundo sensible, conocimiento de los sentidos) donde sólo pueden ver las sombras de objetos proyectados por la luz de un fuego (imagen del Sol, que ilumina los objetos del mundo inteligible). Uno de esos hombres (el filósofo) accede al mundo exterior (mundo inteligible, conocimiento intelectual), donde ve las realidades auténticas (las ideas o esencias) gracias a la luz del Sol (aquí representando a la idea de bien, que ilumina y hace ser lo que son a cada una de las ideas). El trasfondo práctico o político queda reflejado en la necesidad que siente el filósofo de volver a la caverna y revelar la verdad a sus compañeros (los cuales se resistirán a aceptarla).
Problemática a la que responde
    Es la primera teoría que destaca el problema de los universales (los pone como principio o arché). Se los conoce por el intelecto, por el conocimiento inteligible, único absolutamente verdadero, porque percibe verdades eternas, no apariencias cambiantes.

    Desde una perspectiva metafísica, intenta responder al dilema del ser y el devenir que llevó a Parménides y a Heráclito a negar uno de los dos aspectos de la realidad. El mundo de las ideas recoge el carácter metafísico y lógico del ser de Parménides. La teoría de la participación intenta responder a los cambios y fluir constante de este mundo. Desde una perspectiva ética y política, intenta contrarrestar el relativismo moral de los sofistas.
Problemas o críticas que suscita
    El  principal problema es el de la participación (cómo participan los seres de este mundo en el de las ideas y las ideas entre sí); p. e.: ser justo, para Platón, es participar de la idea de justo; ¿pero cómo se produce esta participación?
    Otra de las grandes objeciones que se han puesto a su teoría (y que, junto a la anterior, hará que el mismo Platón la revisite en sus últimos diálogos)  es la cuestión sobre de qué cosas hay ideas (aparte de idea de hombre o de fuego, ¿la hay de la suciedad o los pelos?)
COSMOGONÍA
El orden proviene de tres principios: 1. Inteligencia ordenadora (demiurgo) 2. Materia eterna (jorá). 3. Modelo de las ideas................................................................................................
Para explicar el origen del mundo Platón acude al mito o la metáfora del Demiurgo creador. El Demiurgo (el “artífice” o “creador”) configuró el mundo de acuerdo al modelo de lo eterno: imprimió esas formas en la materia fluyente, de modo que dio lugar a los seres tal y como los distinguimos.
Los cuatro elementos (cada uno representado por un número) están en continua proporción; adquieren su consistencia al estructurarse la materia en forma de sólidos regulares (fuego, tetraedro; tierra, cubo; aire, octaedro; agua, icosaedro). La tierra está armonizada por la proporción que le da el espíritu de la amistad. Dios hizo primero el alma (dos tipos: invariable, indivisible; variable, divisible) y luego el cuerpo. Lleva a cabo una enumeración pitagórica de los planetas, y ofrece una explicación del origen del tiempo como imagen en movimiento de la eternidad. Cielo y tiempo nacieron juntos, simultáneamente.
IDEA DE BIEN
Hemos visto que las ideas están también jerarquizadas, participan unas de otras, y lo que les da a todas su unidad y culminación es la idea de bien.
Partamos de que la idea de pájaro participa de la idea de ovíparo. Ésta a su vez de la de “animal”, y ésta de la de “ser vivo”. Así, podemos ascender hasta la idea de “ser”. Pero podríamos seguir ascendiendo hasta incluir otros conceptos ideales: la belleza, la justicia… Para Platón, la idea cumbre que da esencia y sentido a todas las ideas es la idea de bien.
Para los griegos, lo “bueno” (ton agathón) expresa la calidad de algo y hace referencia a la intensidad de su ser. Hay que entender el sentido de la palabra pensando, por ejemplo, ¿qué hace que un caballo sea bueno? Si recurrimos a su definición, el mejor caballo será el que muestre en grado sumo esas cualidades que le definen. Ése es el sentido que tiene para Platón que el bien esté más allá del ser y sea fundamento de éste.
Podríamos definir el bien como la unidad de lo múltiple ideal (de la multiplicidad de ideas), como cada idea es unidad de un múltiple (la idea de caballo es la unidad de la multiplicidad de caballos existentes). En su aspecto metafísico, es la causa por lo que todo lo cognoscible existe. Por un lado, podríamos decir que se sitúa más allá del ser. Por otro, que es el ser más real, el que más es [3]. Así, aparece como idea suprema (bien en sí) y como bien de cada cosa (lo que hace que cosa sea lo que es).
En su aspecto ético, el bien es la meta o culminación de cada ser. El mal se entiende como alejamiento del bien, y por tanto negación del ser (aspecto éste que culminará en el Neoplatonismo). Influye en su intelectualismo moral: el malvado es un ignorante; quien conoce el bien, inevitablemente lo practica.
En su aspecto gnoseológico, el bien es la causa por la que puede conocerse la verdad: es lo que hace que cada cosa se pueda conocer, equivalente inteligible al Sol en el mundo sensible.
[2] En esta concepción de un mundo inteligible que imprime sus formas en la materia se percibe la influencia pitagórica, aunque éstos reducen las esencias a los números y sus propiedades.
[3] En este aspecto, en cuanto trascendente, será identificado con Dios en el pensamiento cristiano.

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Platón. 2ª parte: características de su filosofía.

LA FILOSOFÍA DE PLATÓN

CARACTERÍSTICAS DE SU FILOSOFÍA

La filosofía de Platón se caracteriza por los siguientes rasgos:

· Idealista: las ideas son la realidad que conforma y ordena el mundo material; el conocimiento de los sentidos es un conocimiento de apariencias.

· Dualista: para explicar el mundo establece una separación radical en dos ámbitos: lo inteligible o racional, eterno y unitario, y lo sensible, material y múltiple. Este dualismo se aplica a distintos ámbitos:

- Ontológico: hay un mundo de las ideas, eterno, racional, y un mundo de la materia (chorá) que participa de aquél, de forma que esta materia fluyente aparece ordenada gracias a esa "participación" en el orden racional del otro mundo.

- Gnoseológico: distingue dos tipos de conocimiento: el sensible, que pertenece al cuerpo, y el inteligible o racional. Hereda así el problema de Heráclito y Parménides intentando establecer la relación que existe entre ambos a partir de la concepción de ese dualismo ontológico.

- Antropológico: establece una separación sustancial de cuerpo y alma. Sostiene la idea órfica de que el alma es una sustancia independiente atrapada en el cuerpo en el momento de nacer.

Estos distintos aspectos de su dualismo están interrelacionados de forma que cada uno da razón del otro o se explica a partir de él, y son las principales características de su filosofía, de la cual se derivan otras.

· Intelectualismo moral: para Platón existe un sólo conocimiento verdadero: el inteligible, y este conocimiento se aplica también a la esfera práctica ya que es el que nos lleva a la idea de bien, cúspide del mundo de las ideas, como veremos. Por ello su ética se califica como "intelectualismo moral".

· Innatista: considera que el alma posee un conocimiento innato, ya que procede del mundo de las ideas; pero este conocimiento se "olvida" al nacer; esta creencia se relaciona con su teoría de la reminiscencia.

A esto se suma una mezcla de metafísica y misticismo, en consonancia con la tradición órfico-pitagórica a la que se adhiere (incluso se especula con que fuera un pitagórico iniciado), por lo que diviniza el cosmos y el alma. Entiende la filosofía como purificación y como medio de salvación.

 

Platón. 1ª parte: contexto, vida y obras.

PLATÓN




CONTEXTO


VIDA

 
Platón nació en Atenas (427-347 a.C.), en el seno de una familia aristócrata. Viajó a Egipto, de donde recibiría influencia de su religión solar y de las matemáticas. Viajó también a la ciudad de Siracusa, en la Magna Grecia, donde entró en contacto con la escuela pitagórica, de la cual tomará su afición por las matemáticas y las influencias órficas sobre el alma y la purificación. En esa ciudad se encargó de la educación de Dionisio el joven e intentó establecer su Estado ideal, sin éxito. En Atenas funda la Academia, institución que perdurará durante siglos, y donde enseñará hasta su muerte.


CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIOCULTURAL

El s. V a. C es conocido como el siglo de Pericles o siglo de oro de la Grecia clásica: en esta época se consolidan la democracia (ideal de gobierno basado en la igualdad y la razón, frente a la voluntad de los emperadores), la historia (Herodoto y Tucídides), y el teatro (tragedia y comedia: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes…), la paideia (educación) y la oratoria. El arte había alcanzado las cotas de perfección e idealismo que definen a la época clásica (manifiesto sobre todo en escultura: Fidias, Policleto, Praxíteles…).

Pero Platón vive en una época de crisis y declive. A cierta distancia de la gloria alcanzada en las Guerras Médicas, Atenas había sido derrotada en las Guerras del Peloponeso; la democracia estaba corrupta y dominada por la demagogia; la tiranía de los Treinta condenó a Sócrates, su maestro, a muerte, cuando Platón tenía unos 20 años. Todo ello hará de Platón un crítico del sistema político y educativo de su época.

CONTEXTO FILOSÓFICO

La democracia supuso un giro respecto al interés por el estudio de la naturaleza (la physis y su arché, tema axial para los presocráticos) hacia el estudio del hombre: el ideal de hombre como ciudadano, el ideal de justicia a partir de las reflexiones sobre las constituciones y las leyes…); es decir, ética y política. La educación (paideia), junto con la oratoria, cobran un especial protagonismo, ya que para que el pueblo se gobierne a sí mismo debe estar bien preparado para ello; y cada uno, para alcanzar el poder, debe aprender a convencer.

Ambas (educación y oratoria) influirán en su configuración de un ideal humano y de conocimiento. De este modo surgen los sofistas, profesionales de la enseñanza, pero no de contenidos (ciencia), sino formal (oratoria, el logos –discurso- al servicio de peithõ –persuasión-); preparan a la gente para ser buenos políticos, buenos oradores. Pero están encaminados a la mera consecución del poder, no al bien de la comunidad. Para ellos, la verdad y la mentira, el bien y el mal, lo justo y lo injusto, no tienen entidad fuera de los límites del lenguaje. Ése es el significado de la célebre frase de Protágoras: “el hombre es la medida de todas las cosas”, donde el hombre se define por su logos, por su capacidad de hacer discursos y crear un mundo social y cultural a partir de él. Ya Sócrates intentó vencerles en su propio terreno, el de las palabras, para demostrar, usando como método la definición, la existencia real de los valores morales, de los que destaca sobre todo por su influencia en Platón el del bien y la justicia.

 
FUENTES DE INFLUENCIA

Contextuales

1. Admiración por Esparta. Su obra Las leyes está inspirada en el ideal de eunomía (ley buena o conducente al bien, valorando a los mejores), que definía la constitución espartana, frente al de isonomía (igualdad de todos ante la ley), que definía la constitución ateniense.

2. Viaje a Egipto. Relacionado con su formación pitagórica (Pitágoras también estudió, entre otros sitios, en Egipto), allí adquiere muchos conocimientos matemáticos, lo que influirá en su valoración de esta ciencia [recordemos la inscripción en el frontispicio de su Academia: “Nadie entre aquí sin saber matemáticas” (oudeis ageometreton eisito)], así como la valoración de lo eterno y permanente frente a lo cambiante y de la memoria frente a la escritura. Su influencia es muy destacada en el Timeo (sobre la creación del universo).

Filosóficas

- Pitágoras y el orfismo-pitagorismo: en sus viajes al sur de Italia (donde se desarrolla el pitagorismo) entra en contacto con estas doctrinas. La influencia del orfismo-pitagorismo es innegable; de aquí tomará las bases de su doctrina sobre la inmortalidad del alma y la reencarnación. De esta corriente recibe:

    a) importancia de las matemáticas y el mundo inteligible;
    b) elementos órficos:
        •Tendencia religiosa.
        •Creencia en la inmortalidad del alma.
        •Mezcla de intelecto y misticismo.

- Polémica entre Parménides (creencia en que el ser es eterno e intemporal, y el cambio ilusorio) y Heráclito (no hay nada permanente en el mundo sensible). Esta herencia del conflicto entre el conocimiento racional y el sensorial (percepción) influirá en su concepción del mundo de las Ideas y su plasmación en el mundo sensible.

- Sócrates: su mayor influencia; fue su maestro, y le hará protagonista interlocutor de sus primeros diálogos. De él hereda: los métodos de la ironía (que constituye cierto antecedente de la dialéctica) y la mayéutica (que desembocará en su teoría de la reminiscencia); el interés por los problemas éticos (con el método de la definición para encontrar las ideas como la justicia, la belleza o el bien); la influencia de los conceptos de lo "bueno" y lo "verdadero"; y la preferencia por explicaciones más teleológicas que mecánicas.


OBRAS

– Escritos de la 1ª época:

Apología de Sócrates, Protágoras, Critón, Laques, Ion, Lisis, Carmides, Eutifrón, Hipias Mayor, Hipias Menor.

– Escritos intermedios:

Gorgias, Menón, Eutidemo, algunos libros de la República (sobre educación y justicia), El Banquete (sobre el amor), Fedón o Sobre el alma (naturaleza del alma; afinidad con las ideas; modo de vida y futuro del alma... mito escatológico: viaje al Más Allá y descripción geográfica), Menexeno, Fedro (la retórica).

– Escritos de crítica de la doctrina de las ideas y renovación del pensamiento platónico:

Teeteto, Parménides, Cratilo (el lenguaje natural), El Sofista, Filebo (sobre el placer), El Político.

– Escritos últimos:

Timeo (cosmogonía), Las Leyes, Critias o Atlántico (valor paradigmático de la Historia; Atenas primordial; posterior al Timeo).



Más XII Cartas atribuidas.



Ésta es una clasificación cronológica, según evolucionaba el pensamiento de su autor. El platonista Trasilo los clasificó por tetralogías, según la temática y el orden propedéutico.

domingo, 8 de septiembre de 2013

LA INFLUENCIA DE LOS PRESOCRÁTICOS EN PLATÓN

Los presocráticos
Se denomina así a los autores anteriores a Sócrates, dejando patente el antes y el después que supuso este pensador para la filosofía.
Ubicación: en el s. VI a.C. (finales de la época arcaica) aparece, en las colonias griegas de Asia Menor, la denominada escuela jónica, cuna de los principales filósofos presocráticos.
Tema axial: explicación del cosmos y la naturaleza (physis). Aristóteles los denomina “los físicos”. Se preguntan por el origen (arjé) y primeros elementos que fundamentan la realidad física.
La polis arcaica se caracteriza por un sistema económico basado en la agricultura y la ganadería y una estructura política que tiene como base la posesión de la tierra. El poder lo ostentan el rey y la aristocracia de grandes terratenientes. La pobreza de los campesinos humildes y los esclavos favorecen las migraciones y en consecuencia el intercambio cultural. Las colonias jónicas de Asia Menor viven en contacto con la cultura persa, con su tradición mitológica, científica y literaria, pero poseen los rasgos culturales propios de los griegos. Las explicaciones sobre la naturaleza y el origen del mundo de las grandes civilizaciones son conocidas, contrastadas y reinterpretadas, adquiriendo su fisonomía peculiarmente griega al perder la garantía de la tradición y ser tamizadas por el lógos humano. Por ejemplo, del tema del “océano primordial” del que surge la vida, un tema muy extendido en Mesopotamia y también conocido en Egipto, desarrollará Tales su teoría del agua como primer elemento constitutivo de la realidad. Las concepciones míticas del alma y la vida como fuego o aire (pneuma) darán lugar a otros autores, como Heráclito y Anaxímenes, a considerarlos respectivamente del mismo modo. Comienza así la búsqueda de una concepción “racional” (a partir del lógos: lo inteligible del la naturaleza y de las cosas, así como la capacidad del hombre de captarlo), y se produce la desmitificación paulatina de las fuerzas de la naturaleza.– Principales autores y sus teorías sobre el “principio” (arché):

 
Anaximandro de Mileto (610-547): el άπειρον (ápeiron, lo indefinido, lo que no tiene límite o forma -a-peiron-)
Tales de Mileto (640/39-546/45): el agua (entendida como océano primordial).
Heráclito de Éfeso: el fuego. Idea de que “todo fluye”. Los principios del “amor” y el “odio”.
Parménides de Elea (nac. 540/39 a.C.): “lo que es, es, y lo que no es, no es”. La atemporalidad de la razón y la lógica.
Pitágoras de Samos (fl. 532 a.C.): los números, la proporción. Primer autor conocido que planteó que la Tierra no era el centro del sistema solar.........................................................
Anaxímenes (588-524 a.C.): el “aire”; analiza sus procesos de rarefacción y condensación..........................................
Anaxágoras. (499-28). Nació en Clazomene (Asia Menor) y se dirigió a Atenas en 453. Amistad con Pericles. Fue el primero que añadió a la materia la inteligencia (noûs). ..............................
Empédocles de Agrigento (483/2-430 a.C.): los cuatro elementos......
Demócrito de Abdera (Tracia): (460-370 a.C.): los átomos. Una solución al problema del ser y la nada de Parménides.


LA POLÉMICA ENTRE HERÁCLITO Y PARMÉNIDES



 Uno de los problemas filosóficos más destacados de todos los tiempos es el conflicto entre el ser y el tiempo. Al definir lo que son las cosas partimos de su esencia, lo que no cambia. Sin embargo, lo que percibo (es decir, de lo que me informan mis sentidos) es un cambio constante. Surge así el dilema de afirmar o bien la esencia invisible de las cosas, haciendo del movimiento una apariencia (Parménides) o la afirmación de la realidad del cambio, haciendo del “ser” una ilusión.

En su búsqueda del arché, Parménides va a partir de la realidad del conocimiento racional. La piedra angular de su pensamiento es la afirmación del ser: “lo que es, es, y lo que no es, no es”. En la afirmación de la identidad del ser consigo mismo, se deduce que es imposible que lo que no es pase a ser y viceversa. De ello concluye que el cambio es ilusorio.

Heráclito parte del punto de vista contrario: lo que va a afirmar es el devenir, el cambio. La realidad que afirma es esa transformación constante: “todo fluye” (panta rei).

Este dilema no es sólo metafísico; tiene una raíz gnoseológica: mi razón me afirma la identidad de las cosas (piénsese en la entidad o definición de cualquier concepto matemático: círculo, triángulo, cuatro…). Mis sentidos, sin embargo, me muestran un mundo en constante cambio (muchos pintores intentan inmortalizar lo efímero al observar precisamente ese constante fluir y cambio de lo que se percibe; es la base del Impresionismo).

Platón intentará superar este dilema duplicando el mundo: el mundo inteligible (el de las ideas) es el mundo de las formas eternas; el constante devenir o fluir es la naturaleza propia de la chorá, materia prima informe. El Demiurgo plasmará las formas del mundo inteligible en esa materia prima, dando lugar a este mundo en el que podemos descubrir un orden y unas constancias, pero que está en constante cambio. De este modo, los seres de este mundo son copias imperfectas y fluyentes de las ideas en sí; participan de esas ideas. Cada uno de nosotros participamos de la idea de hombre (ánthropos); cada caballo de la idea de caballo…

PITÁGORAS O EL PITAGORISMO


Corriente muy relacionada con el Orfismo, Pitágoras ponía como principio de la realidad (arjé) el número. Se trata, pues, de un principio inmaterial, lo que da “forma” a las cosas. En Platón influye en cuanto:

a) Este principio es formal; distingue la materia informe de aquello que lo conforma.
b) A través de las matemáticas se escala al conocimiento de lo inteligible.
Pitágoras descubrió la relación existente entre la longitud de las cuerdas de la lira y de los sonidos; defendía la existencia de una “música de las esferas”, que decía incluso escuchar. Una de sus nociones más importantes es la de “armonía”; los números proporcionan armonía al cosmos; la música es armonía, por eso es curativa (pone en armonía el alma).

El Orfismo, por su parte, es una de las religiones mistéricas de la antigüedad que se caracteriza por ser más depurada e intelectualista que otras. Destaca su creencia en la salvación por la purificación del alma (“el cuerpo es la cárcel del alma”, dice su máxima más conocida). Platón heredará su visión dualista de la relación cuerpo-alma y la idea de que la salvación se obtiene por purificación del alma, cultivando el intelecto y desprendiéndose de los placeres y conocimientos de los sentidos.