martes, 31 de diciembre de 2013

Que entre todos los creemos: ¡Feliz 2014!


La humanidad se ha convertido tanto en una sola familia que no podemos asegurar nuestra prosperidad sin asegurar la de los demás. Si quieres ser feliz tú mismo, tienes que aceptar a los demás también felices...
...Para encontrar la salida correcta de esta desesperación, el hombre civilizado debe agrandar su corazón como ha agrandado su mente. Debe aprender a trascenderse a sí mismo, y al hacerlo, alcanzar la libertad del universo.

Bertrand Russell: La ciencia de salvarse de la ciencia y La conquista de la felicidad.

jueves, 19 de diciembre de 2013


La ley del silencio

Ficha Técnica

Título original: On the Waterfront.
Estados Unidos, 1954.
Director: Elia Kazan.
Reparto: Marlon Brando, Eva Marie Saint, Karl Malden, Lee J. Cobb, Rod Steiger, Pat Henning, Leif Erickson, James Westerfield, John Heldabrand, Rudy Bond, Martin Balsam, John Hamilton.
Productora. Columbia Pictures. Productor: Sam Spiegel.

 

EL ARGUMENTO

En los muelles de Nueva York, el jefe del sindicato portuario, Johnny Friendly (Lee J Cobb), controla con métodos mafiosos la contratación de los estibadores; las personas que no transigen con él se ven así condenadas a la miseria. Pese a la ilegalidad de la situación, ésta se mantiene porque entre ellos impera la “ley del silencio”: quienes intentan denunciar la situación se enfrentan a ser asesinados.

El protagonista, Terry Malloy (Marlon Brando), un joven boxeador fracasado, es hermano de Charly Malloy (Charly “el señorito”), la mano derecha de Johnny, situación que le conecta con él como “protegido” para el que trabaja.

Atrapado en su entorno y forma de vida, Terry se deja llevar por la inercia y el conformismo. Su hermano mayor es su única familia y referente, y la obligada fidelidad a él le mantiene atrapado en esa inercia y en una negación de su propia conciencia, no sintiéndose capaz de enfrentarse a juzgar la inmoralidad o debilidad de su propio hermano.

La trama, centrada en la transformación y despertar del protagonista, se desencadena a partir de un acontecimiento: Terry se ve implicado involuntariamente en uno de los crímenes de Johnny, conduciendo a Joey Doyle a lo que será el escenario de su asesinato. Al impacto emocional de su conciencia se suman otros factores: conoce a Edie (hermana de Joey), por quien va a sentir una fuerte atracción. A través de ella recibe el mensaje y la perspectiva  del padre Barrie (Karl Malden) desde otro enfoque distinto al de su panda de mafiosos. Éste trata de animarlo para que acuda a los tribunales y cuente todo lo que sabe. Estos factores emocionales (el complejo de culpa y su amor por Edie) actúan como motores que van despertando su conciencia a la verdad de lo que ocurre y de su propia vida, produciendo en él una revolución moral que crece en tensión e intensidad con los acontecimientos, y que culmina al final de la película en un impactante desenlace.


COMENTARIO
 
La delación

La ley del silencio plantea como tema central el de la delación.
El tema de la delación es uno de los más controvertidos dilemas morales. ¿Se debe delatar una falta si no nos afecta directamente? ¿Dónde está la línea que separa ser honesto y ser chivato? En una situación así varios factores pueden complicar la respuesta: la relación con los culpables o las víctimas, la implicación en la situación… y la naturaleza de la situación misma.

La película maneja y retrata el impacto emocional de las palabras con que se plantea la cuestión: ser cobarde o valiente, leal o chivato. Dos enfoques interesados de un mismo dilema, que sólo puede resolverse analizando lo que esté en juego delatar y las motivaciones de tal delación.

En este caso el tema de la película se decanta de forma muy clara a favor del primer enfoque: se trata de una situación de abuso de poder, crímenes y coacciones que mantienen atenazados a cuantos se ven sometidos a ella, una situación con la que, moralmente, se impone acabar.

Como en todos los dilemas morales, la solución pasa por buscar y eliminar la ambigüedad argumentativa: el juego está en salir de la pregunta, mal formulada como dilema: si la delación es justa o no. La pregunta en sí encierra la trampa: no hay una respuesta única a si se debe o no “delatar” algo; dependerá de la naturaleza (perversa o justa, privada o pública, justificable o no) de lo que se trate de denunciar, y de la intención del que delata (si obra según su conciencia o según sus intereses), así como quizá de las consecuencias que de tal delación sean esperables. La ambigüedad está aquí, pues, en la misma pregunta, que encierra una falacia, porque obliga a una generalización errónea. La libertad de conciencia es, una vez más, la piedra angular que ayuda a enfocar este tipo de conflictos: ¿es libre Terry cuando obedece los deseos e intereses de Johnny o los de su hermano? ¿Qué verdaderos factores deciden su conducta?

El mismo director, Elia Kazan, fue acusado de utilizar el tema de la película para justificar su papel en la época de la llamada “caza de brujas” del senador McArthy. Muchos le acusaron de pretender comparar una banda de hampones con las víctimas de la persecución política que se vivió en esa época. Esa comparación es fruto de la generalización errónea de que hablábamos arriba, por lo que el dilema, más que resolverse, se disuelve al reformular los términos que hacen moral o inmoral una u otra conducta.

La evolución Moral

Bajo el tema patente y explícito de la delación se encierra otro más interesante y veraz: el del despertar de la conciencia moral de su protagonista, que responde a la cuestión de ser fiel a sí mismo. El protagonista, Terry, está atrapado en un contexto social desde el que ha crecido y que ha sido su única herramienta para enfrentarse al mundo. A modo de coraza, Terry se forja una imagen sobre las personas a las que está sometido: un hermano protector al que se siente leal, una fidelidad al poderoso que les da de comer y al que se obliga a sentirse agradecido para no reconocer su sumisión… Todo ello es fruto de su propio contexto.

Su vida se va desvelando en distintas escenas y conversaciones; desde pequeño ha vivido en un entorno agresivo donde se impone la lucha por la supervivencia. Su padre muere asesinado y su hermano mayor queda como su único referente. Éste, Charley, ha ido cayendo por una pendiente de corrupción víctima del mismo contexto, donde el único objetivo visible es sobrevivir del mejor modo posible: al lado de los poderosos.

Todo ser humano posee un umbral de la moral: ese punto donde los valores empiezan a pesar más que los intereses. En el caso de Charley el freno a su corrupción se impone cuando se ve obligado a mandar a la muerte a su propio hermano, al que ha criado.

El crimen en el que Terry se siente implicado involuntariamente le sacude emocionalmente y le obliga a plantearse sus verdaderos valores. Se retrata el despertar de su conciencia, despertar en el que interviene un factor externo: su encuentro con Edie Doyle (Eva Marie Saint). Ella le hace patente un discurso y una mirada vital distintos y opuestos a los únicos de que ha dispuesto hasta entonces.

El tema de la redención moral a través del amor es un clásico de arte, muy usado tanto en el cine como en la literatura (queda reflejado en estado puro en el mito de Don Juan). Hay también guiños a los obstáculos contra el amor verdadero, como en Romeo y Julieta. Pero aquí no hay Montescos ni Capuletos; no se trata de bandas rivales al mismo nivel, sino de una lucha del bien contra el mal, de la honestidad contra la corrupción y el abuso de poder.

Pero no es el mero amor a Edie lo que le transforma. La evolución que vive Terry es más bien un despertar del autoengaño en que está sumido. Edie es sólo una luz, una promesa de otra vida posible, de sus propios deseos, de sus propias tendencias. Su confesión ante las autoridades no es fruto sin más del deseo de Edie (de hecho, cuando va a verla le dice que “no hará” lo que ella quiere), ni tampoco la presión del sacerdote. La sed de venganza que se apodera de él por el asesinato de su hermano (a quien también quiere) es el empuje final, que el sacerdote canaliza hacia esa acción, en lugar del mero asesinato que planea, siguiendo el único código que conoce. Tras confesar la verdad sufre más presión que nunca: sus “amigos” le dan la espalda, le marginan en el  trabajo, la propia Edie le sugiere que huya… Pero Terry descubre su fuerza. Su enfrentamiento a Johnny es revelador: “me he estado traicionando a mí mismo”; ahora puede contestarle: no es él el donnadie de que le acusan.  Solo frente a todos y frente a todo, se da cuenta: Johnny es ahora el pobre hombre; “sin tu revólver y tus matones no eres nada”.

 El papel de la sociedad

La sociedad como elemento protagonista está aquí representada por los estibadores, trabajo en el que se ocupan la mayoría de los habitantes del barrio portuario donde se desarrolla la trama.

Junto con la evolución moral del individuo y los factores que motivan su conducta, es también fundamental analizar los factores que mueven a un colectivo y el modo en que este colectivo influye tanto en la educación como en el desenvolvimiento del individuo.

La ley del silencio no viene impuesta sólo desde arriba, desde el abuso de poder de Johnny Friendly y sus compinches, sino también desde abajo y en paralelo a quienes están sometidos a ella. Los intereses de los beneficiados y el miedo de todos generan ese “valor” nocivo, que impone el adjetivo peyorativo de “chivato” a quien se atreva a cuestionar las normas implícitas establecidas. Miedo, inercia, impotencia y egoísmo, son los primeros cimientos de esa conducta sumisa y cobarde. Los pocos que alguna vez han intentado denunciar han muerto: la situación se asume con fatalismo hasta enquistarse como norma de conducta.

Hacer evolucionar a la sociedad es aún más difícil que al individuo, aunque una vez surge el detonante el enardecimiento se contagia. Aparecen a menudo retratadas miradas pasivas, huidizas o cómplices de los estibadores, haciendo del entorno social con sus impulsos colectivos un protagonista más de la película: el triunfo final se refleja en ese cambio de la sociedad, cuando los estibadores despiertan como despertó Terry (y gracias a él) y se vuelcan en su apoyo, culminando en ese cambio social metafórico que supone la total victoria de Terry, transformado de fracasado en héroe triunfador.

sábado, 16 de noviembre de 2013

¿Quién teme a la filosofía?


¿Quién teme a la filosofía?
 
[La gente suele ser menos deshonesta de lo que se piensa. Esta honestidad en las creencias propias quizá dé crédito al ser humano], pero desacredita en gran medida nuestro sistema educativo. En los colegios y universidades se imparte todo tipo de información, pero no se enseña a nadie a pensar, o a considerar qué es evidente para qué. Para cualquier persona con la más ligera idea de la naturaleza de la evidencia científica, tales creencias como las de los astrólogos son por supuesto imposibles. Pero así son la mayoría de las creencias sobre las que se basan los gobiernos, como los méritos peculiares de la gente que vive en ciertas áreas, o de personas cuyos ingresos exceden cierta cantidad. No serviría de nada enseñar a la gente a razonar correctamente, en la medida en que el resultado sería minar esas creencias. Si esas creencias se falsaran, la humanidad escaparía del desastre, pero los políticos no. Por ello, tenemos que ser mantenidos en la ignorancia a toda costa.

Bertrand Russell, Sobre los astrólogos.  

domingo, 10 de noviembre de 2013

viernes, 25 de octubre de 2013

Aristóteles VI.

INFLUENCIA DE ARISTÓTELES EN EL PENSAMIENTO OCCIDENTAL


     La trascendencia del pensamiento aristotélico es incalculable. Su física dominó la ciencia durante toda la Edad Media y el Renacimiento, hasta la llegada de la Revolución Científica de la Edad Moderna. Su lógica perduró sin aportaciones significativas hasta el siglo XX. Su eudemonismo ético constituye una de las aportaciones más relevantes al campo de la Ética, y sus tratados sobre filosofía natural y psicología siguen resultando fuentes suculentas de inspiración para científicos de todos los tiempos.  Sus obras de retórica y poética continúan siendo referencias imprescindibles sobre estos temas, así como sus estudios sobre el lenguaje. A todo esto se añade el ser considerado el padre de la Biología: su taxonomía de los seres vivos permaneció durante siglos, siendo apenas retocada por Linneo.
     La sistematización de su pensamiento en la época helenística y durante su transmisión por parte de los pensadores árabes esconden un espíritu incesantemente abierto a la investigación, la revisión y la innovación. Por algo el Estagirita fue y sigue siendo conocido como El Filósofo.

martes, 22 de octubre de 2013

Factores que condicionan la conducta humana

¿Quiénes somos? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuál es el origen de nuestros valores? ¿Qué se ha estudiado sobre esto a lo largo del desarrollo del pensamiento humano? Se presenta aquí una somera revisión filosófica y psicológica de estos temas. Anímate a plantearte las cuestiones que se proponen.

Aristóteles, V: filosofía práctica. Ética y política

FILOSOFÍA PRÁCTICA

ÉTICA

Es el estudio de la acción o actividad humana, y se estudia a partir de la finalidad de la misma, según la natauraleza del hombre.

CARACTERÍSTICAS


La ética de Aristóteles, a diferencia de la platónica, está desprovista de todo misticismo.
Contextual. No se pueden establecer principios universales. Cada ciencia se corresponde con su  objeto, y el objeto de la ética es la acción. La acción se entiende como un cambio hacia una finalidad determinada, que viene precisada por la naturaleza de cada sujeto y las condiciones de cada momento y lugar. Por ello no pueden establecerse normas universales.
Teleológica. La ética o modo adecuado de vivir se estudia a partir de la finalidad -causa final- de la acción. Privilegia lo que tiene su fin en sí mismo, y no en otra cosa (de ahí el privilegio de la vida contemplativa frente a la práxis).
Eudemonista. Al plantearse la finalidad de toda actividad identifica ésta con la felicidad, y define ésta como realización de la propia naturaleza (relación con el ser en potencia y el ser en acto).


FELICIDAD
Es el punto de partida argumentativo a partir del cual edifica toda su ética, y se erige como causa final de la acción humana. La va a definir como la realización de la propia naturaleza. Es preciso, por tanto, pasar ahora a ver en qué consiste la naturaleza humana, que se definirá según su función. El hombre se define como animal racional (zoón logikón, animal con logos) y animal social (zoón politikón, animal que vive en una polis o Estado, bajo una determinada constitución y según unas leyes comunes).
La definición de felicidad completa abarcaría todos los siguientes ámbitos, en cuanto todos constituyen parte de la naturaleza y vida humanas:
Vida contemplativa + virtudes morales (éticas o prácticas) + virtudes corporales (p.e. salud y belleza) + bienes exteriores.
La felicidad para Aristóteles consiste en una vida conforme a la virtud (en el sentido de perfección que más abajo especificamos). La virtud más excelsa es la sabiduría, pues consiste en la perfección o excelencia de la vida más elevada del ser humano, la que más le asemeja a los dioses: la contemplativa. Es, además, la forma de vida más independiente: tiene su finalidad en sí misma y apenas requiere de otras circunstancias (las virtudes éticas o prácticas requieren de otras personas respecto a las cuales ser justos, generosos, etc., y de uno contexto de acción en el que desarrollarse).


VIRTUD
Traduce el término griego areté (excelencia, perfección). La define como el justo medio entre dos vicios (exceso y defecto). El término medio en la acción es relativo a cada uno: consiste en sentir pasiones y administrarlas cuándo, cómo y hacia lo que es debido.
Respecto al bien, sin embargo, es un extremo (al igual que al disparar a una diana, se yerra de muchas formas; se actúa bien sólo de una). No hay, pues, que confundir "término medio" con "mediocridad": no consiste en ser moderadamente justo o moderadamente bueno, ni moderadamente adúltero o moderadamente cruel: en estas cualidades hay que tender al extremo o evitarlas por completo.


La virtud del hombre consistirá en desarrollar al máximo y del mejor modo posible su función o actividad específica: aquélla que define su naturaleza. Y ésta será su intelecto (en cuanto animal "racional" y su convivencia en sociedad (en cuanto animal "social"). Distingue así dos tipos de virtudes: éticas (las relativas a la convivencia social) y dianoéticas o intelectuales.
Tipos de virtud
 Éticas: o práxicas, referidas a la acción.
Dianoéticas: o intelectuales, referidas a la contemplación y a alcanzar la sabiduría.
Las virtudes dianoéticas o intelectuales se adquieren por enseñanza; las virtudes éticas o prácticas se adquieren por hábito (nuestro êthos -costumbre, hábito, modo de ser- configura nuestro ēthos -lo propio, lo que nos define;nuestra personalidad).
La virtud ética es medida por la razón práctica (se refleja aquí el sentido griego del equilibrio y la mesura).
Aristóteles distingue entre conocimiento teórico y conocimiento práctico (sophrosyne o prudencia), dado que su objeto -las formas universales, constantes, frente a lo sensible y cambiante de la acción- es distinto. De ahí la importancia del hábito para el desarrollo de la virtud. En este punto se aleja también del intelectualismo moral de Platón, para quien conocer el bien implica ya practicarlo, y el malvado es concebido como un mero ignorante del bien.

Relación con placeres y dolores
Al igual que rechaza el intelectualismo moral, se aleja también de los que identifican el bien con el placer. El placer es un bien, pues se busca por sí mismo, pero no es el único ni el más importante, pues no es el que conduce a la realización. Sin embargo tanto el placer como el dolor explican que nos desviemos de la conducta adecuada: dejamos de hacer lo que nos realizaría adecuadamente por huir del dolor y llevamos a cabo acciones malas en busca de algún placer.
En este punto se plantea la naturaleza de la virtud que, como hemos dicho, no se identifica con el placer. De las cosas que suceden en el alma (pasiones, facultades y modos de ser o hábitos (êthos), la virtud es un modo de ser.



POLÍTICA

Desarrollada fundamentalmente en el tratado de Política (Sobre los asuntos de la polis), la teoría política de Aristóteles es más descriptiva que normativa: estudia la naturaleza social del hombre y los distintos tipos de constituciones antes que postular un Estado ideal o proponer a priori unas reglas de comportamiento o gobierno. Se caracteriza por los mismos rasgos que definen toda su filosofía: parte para su estudio de la finalidad de la ciudad-Estado.

Definición del hombre como animal político
Aunque la traducción habitual es "animal social", hay que precisar la distinción que se establece con respecto al comportamiento gregario animales: el hombre tiene logos ("palabra", se suele traducir), y esa capacidad de generar conceptos y ponerlos en común, y de ordenar nuestra vida comunitaria conforme a ellos, es lo que distingue la sociedad humana de la de los animales. La definición del hombre como "animal social" entra así en estrecha relación con la de "animal racional" (logikón o con lógos): el hombre distingue el bien del mal, tiene valores, y estructura su sociedad no por mero instinto, sino en torno al concepto de justicia.

Concepto de hombre como comunidad humana
El individuo no se entiende como humano fuera de su polis o ciudad, porque fuera de ella no desarrolla lenguaje (logos). Quien vive aislado o es un animal o es un dios.
Hay dos tipos principales de comunidad humana:
· Familia, basada en los lazos de sangre. A partir de ésta surge la aldea.
· Ciudad-Estado, basada en la necesidad de autosuficiencia y la finalidad de "vivir bien", y estructurada en torno al concepto de justicia: se estructura con leyes e instituciones.

Origen y desarrollo de la ciudad o Estado como comunidad
Analizando las primeras formas de asociación y partiendo de la asociación primaria y animal entre macho y hembra, cuyo fin es la reproducción, Aristóteles establece como primera forma de comunidad la familia. Dado que esta comunidad no satisface todas sus necesidades de supervivencia, se agrupa a otras y se forma la aldea. Por último, y en respuesta a las necesidades específicamente humanas de realización, se constituye la ciudad (polis).

La Ciudad tiene como finalidad el bien supremo
Sólo el Estado se basta a sí mismo. Dado que el fin de todo ser es su plena realización (llegar a ser en acto) el concepto de autarquía cobra una especial importancia: la ciudad-Estado es la comunidad que se basta a sí misma en cuanto a forma de gobernarse. Para Aristóteles la sociedad es una comunidad natural: el individuo sólo no es autosuficiente, porque no desarrolla sólo su logos, y por tanto no se desarrolla como hombre. Es, pues, el fin supremo (causa final) de la naturaleza humana. Como comunidad soberana, es donde el individuo alcanza su plena realización.

Clasificación de las principales formas de gobierno
Aristóteles clasifica las principales formas de gobierno, según las constituciones conocidas en su época, en tres, con sus correspondientes degeneraciones:
·         Monarquía (gobierno de uno sólo) / tiranía
·         Aristocracia (gobierno de unos cuantos) / oligarquía
·         Democracia (gobierno del pueblo)/ demagogia*

Cualquier gobierno es bueno si busca el bien común, y malo si los gobernantes buscan el provecho propio.

* Etimologías: -arché (gobierno); mono- (uno); aristós- (los mejores); oligo- (unos pocos); demos- (pueblo); gogé (dirección -usada en el sentido de conducción para manipular).

domingo, 20 de octubre de 2013

Aristóteles, IV: antropología


ANTROPOLOGÍA: CONCEPCIÓN DEL HOMBRE

Según su teoría hilemórfica, todos los entes de la naturaleza están compuestos de materia y forma. El hombre es un animal más, un ente natural, por tanto debe responder también a esta composición. Así, Aristóteles aplicará el hilemorfismo al estudio de la naturaleza del alma y su relación con el cuerpo: el alma sería la forma y el cuerpo la materia, y ambos constituyen una única sustancia. La consecuencia lógica de esta concepción es la negación de la inmortalidad: al morir, el alma no se separa del cuerpo, puesto que no es una sustancia independiente; la sustancia primera que éramos, desaparece. El alma es la forma y acto del cuerpo. No se trata de una relación accidental, como en Platón, sino de una unión sustancial. Cuerpo y alma, por separado, son solo principios metafísicos; como realidad son indisociables. Sólo al alma racional, en cuanto la ciencia es igual para todos, puede otorgársele cierta perdurabilidad, pero no en un sentido sustancial o individualizado. Sólo en cuanto el hombre es capaz de adquirir sabiduría se puede decir que hay algo de él en relación con lo eterno o lo divino, por tanto con la inmortalidad. Pero Aristóteles lo más que afirma es que con la vida contemplativa (la que se relaciona con nuestra "parte divina") el hombre se asemeja a los dioses. (Esto lo usará Tomás de Aquino para cristianizar su pensamiento).
Aristóteles parte de un concepto de alma entendida sobre todo como principio vital (con predominio de su orientación biológica), en oposición a la concepción platónica, que privilegiaba el principio intelectual o espiritual, haciéndola una sustancia distinta del cuerpo. Al analizar sus partes se centrará en las funciones que cumplimos que son tres: vegetativa, sensitiva y racional. La vegetativa es la capacidad de nutrición y transformación, y ésta la compartimos con todos los seres vivos. Las plantas poseen únicamente este tipo de alma. La sensitiva la compartimos con el resto de los animales, y es la capacidad de tener sensaciones y emociones; el conocimiento sensorial lo compartimos, pues, con ellos; por ello son capaces de transmitir o comunicar sensaciones de placer y dolor, pero no más. La exclusiva del hombre es la parte racional o intelectiva: este tipo de alma la posee en exclusiva el ser humano.
La parte racional es capaz de adquirir la ciencia (episteme, conocimiento de lo universal y necesario), separando intelectualmente las formas de la materia. Sobre ello operan el intelecto paciente y el intelecto agente. El paciente separa las formas de la materia, percibiéndolas (al ver un determinado ser lo reconozco como lo que sea: un caballo, un árbol...), y el agente: establece relaciones y juicios sobre las formas o conceptos.

jueves, 10 de octubre de 2013

Aristóteles, II: epistemología: el problema del conocimiento




II. EPISTEMOLOGÍA: CIENCIA Y FORMAS DE SABER


El problema del conocimiento en Aristóteles parte de la necesidad de hacer ciencia (episteme, conocimiento seguro) del mundo natural, de lo que está sujeto a generación y corrupción: ése sobre el que Platón defendía que sólo podemos tener opinión. Su punto de partida respecto a las fuentes de conocimiento es opuesto al platónico: el conocimiento se dirige de lo sensible a lo inteligible. Frente a Platón, quien sostiene que sólo hay ciencia de lo inteligible (de lo conceptual, lo correspondiente a la ideas), El estagirita pretende hacer ciencia de lo que percibimos por los sentidos, dando categoría de realidad al mundo de la naturaleza en el que vivimos; de ahí su distinción metafísica entre sustancia primera (el ente particular en cuanto es lo que es) y segunda (ésta se corresponde con la definición) para situar la sustancia de los entes en ellos mismos, y la sustitución del concepto platónico de "idea" por el de "forma", siendo ésta, en cada sustancia, inseparable de su materia.

Para llevar a cabo su proyecto científico comienza por clasificar los tipos de ciencia según la naturaleza del objeto que estudian:
Clasificación de las ciencias:
-Teóricas:
· Física: estudia los seres reales dotados de movimiento.
· Matemáticas: estudia los seres sin existencia real y sin movimiento.
· Teología: estudia el ser con existencia real y sin movimiento (motor inmóvil).
- Prácticas: ética y política, retórica…
- Productivas o poéticas: todas las técnicas.

Como hemos dicho, el conocimiento comienza por los sentidos; pero el conocimiento sensible es inmediato y fugaz, desaparece una vez desaparece el objeto de sensación. Es propio de animales inferiores; el hombre tiene además la memoria sensitiva y la imaginación, gracias a lo cual se genera la experiencia. Este conocimiento nos da razón de que las cosas existen, pero no de sus causas ni de su esencia. Conocer, al igual que para Platón, es dar razón de la esencia de las cosas, de lo que son. Es el entendimiento quien da razón de la esencia o forma de las cosas. Pero el entendimiento no funciona por sí mismo a partir de ideas innatas (punto éste en que se distancia de Platón), sino que se va nutriendo de la experiencia, actuando sobre la imagen que nos construimos tras la experiencia sensible. De este modo, rechaza por completo el innatismo platónico, así como la independencia de las “formas” o ideas de la materia que definen, y considera que no se puede llegar a los universales salvo por inducción.

A esto se añade su crítica al método de conocimiento platónico: critica la dialéctica como método de conocimiento absoluto ya que considera que se limita al estudio del razonamiento probable, no a la demostración, y sentará de este modo las bases de la lógica, a la que elevará a categoría de Organon del conocimiento.
 

 FÍSICA

Dada su inquietud por hacer ciencia de lo sensible (lo sujeto a generación y corrupción) desarrollará más todos los aspectos de esta disciplina que su maestro.

Hereda y retoma los problemas de los presocráticos, a los que él denomina "los físicos": el arché (Aristóteles acepta los cuatro elementos y añade el éter) y el movimiento (intenta dar respuesta a la polémica Heráclito-Parménides sobre la oposición ser/movimiento o cambio, sin recurrir a la duplicación platónica de la realidad, introduciendo los conceptos de potencia y acto).

Al igual que otras ramas de su pensamiento, su física es teleológica: la finalidad de todo ente el alcanzar su pleno ser, que va a identificar con el acto.
 
CONCEPTO DE NATURALEZA (PHYSIS)
Podemos distinguir dos sentidos de este término griego (sentidos que permanecen de algún modo en nuestro idioma):
1. Conjunto de seres que pueblan el universo a excepción de los creados por el hombre.
2. Lo que hace que cada ser sea y se comporte como lo hace.
Pero lo que interesa destacar es que, a diferencia del concepto de esencia, el de naturaleza es dinámico: incluye la transformación o movimiento.

Aristóteles entiende por naturaleza o physis lo que tiene movimiento interno que lleva a cierta realización. Las cosas cambian para algo, para un fin: el pleno cumplimiento de su ser. Todos los seres naturales tienden a alcanzar la perfección que les es propia. Los astros y la naturaleza imitan la eternidad, por la circularidad de su movimiento. Lo que es plenamente (en acto, lo que está “realizado”) no cambia; lo que se mueve, tiende a desarrollar su ser.

Para Aristóteles la naturaleza o physis no sólo explica lo que las cosas son (como los conceptos o ideas platónicas), sino que esa misma naturaleza es también principio de movimiento; eso es de lo que pretende extraer ese conocimiento seguro, esa episteme: de lo que explica el movimiento o los cambios.

Por movimiento natural entiende el propio interno de cada ser (movimiento es cualquier tipo de transformación). Cada ser tiene su propio movimiento natural; en el mundo supralunar, el movimiento es circular; en el mundo sublunar, es rectilíneo (los cuerpos caen o se elevan según su  composición a partir de los cuatro elementos). Los seres orgánicos tienen su propio movimiento interno de crecimiento, traslación...

EL MOVIMIENTO
Para explicar el movimiento, Aristóteles comienza analizando todos los elementos que intervienen en él, para desembocar en su explicación última: el paso de la potencia al acto.

Factores que intervienen en el movimiento
· Algo que permanece.
· Algo que aparece.
· Algo que desaparece.
 Clases de movimiento:
· Sustancial
· Accidental: de tamaño, cualidad o lugar.
En los cambios sustanciales lo que permanece es la materia prima.
 Causas del movimiento
Material (la materia de que esté compuesto), formal (la esencia -equivalente a la idea platónica- que hace que sea eso que es), eficiente (quien lo produce) y final (el objetivo con que se produce).

Ejemplo: una lira estará hecha de madera y filamentos (causa material), tiene una forma curva, una longitud de cuerdas ordenadas de cierto modo que la definen como lira... (causa formal); la fabrica alguien (causa eficiente) y se fabrica para crear música (causa final).

En los seres naturales, las causas formal, eficiente y final coinciden. Cada ser lleva implícita su propia finalidad, que es su plena realización o "ser en acto" (esta misma idea la aplicará en la política a la ciudad).
Explicación del movimiento o transformación: la potencia y el acto.

 Intentando superar a Parménides (que sólo concebía el ser y el no ser) y otorgar ser real a los seres naturales, Aristóteles distingue dos formas de no ser:
· No ser absoluto (lo que es imposible que algo sea; e.: es imposible que un hombre sea un caballo; el hombre, en sentido absoluto, no es un caballo).
· No ser relativo: en potencia: (lo que no es pero puede llegar a ser: un niño es un adulto en potencia, una semilla es una planta en potencia...)
Ser = estar en acto.

El movimiento se explica como paso de la potencia al acto.
Para saber más
Elementos naturaleza: tierra, agua, aire, fuego. Movimiento rectilíneo.
Elemento celeste: éter. Movimiento circular.
Las cosas sublunares están sujetas a generación y decadencia; las supralunares son incorruptibles.
Espacio y tiempo: el espacio es limitado, heterogéneo. Cada elemento posee su lugar natural. El tiempo es la medida del movimiento.

 
METAFÍSICA

FILOSOFÍA PRIMERA

Así denominada por Aristóteles (el término "metafísica" fue puesto por el compilador de su obra Andrónico de Rodas; no sabiendo titularlo, lo llamó "lo que viene después de la física”), se trata de la ciencia del ser en cuanto ser, no en sus distintos aspectos (no en cuanto ser esto o lo otro: ser natural, ser matemático, ser humano...); por eso es anterior en sí misma (más radical y profunda) que la física, que estudia un género del ser (la physis: el ser en cuanto se mueve por sí mismo).

El estudio de cada tipo de seres da lugar a las distintas epistemes (ciencias, en el sentido de conocimiento necesario). El estudio del ser en sí trasciende todos los géneros. De ahí que la filosofía primera sea la ciencia de las primeras causas y los primeros principios. En cuanto se asimila al fin último, se convierte en teleología, y en cuanto el fin último es el acto puro, y éste es el primer motor inmóvil, se convierte en teología: el motor inmóvil se identifica con Dios -Aristóteles no habla de uno único, pero tiende a tratarse así.

Explicar el problema del ser implica, pues, explicar el problema de la sustancia (para lo que distinguirá entre primera y segunda), la composición de los seres (a lo que responde con el hilemorfismo) y el problema del movimiento o transformación (a lo que responde con los conceptos de potencia y acto y con la idea de Dios como motor inmóvil y acto puro).

SUSTANCIAS PRIMERA Y SEGUNDA: EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES Y LOS PARTICULARES

Al abordar esta ciencia, Aristóteles asume el problema platónico de la explicación del ser y el movimiento, y el problema epistemológico paralelo del conocimiento sensible e inteligible, pero intenta dar otra respuesta que no sacrifique la plena realidad de este mundo. Critica la solución platónica de la separación de las esencias y los entes particulares. La esencia de las cosas ha de estar en las cosas mismas. Por ello distingue dos sentidos de “sustancia”:
Sustancia primera: lo individual, el ente particular. (Nombre propio).
Sustancia segunda: el género, la forma, lo que se expresa en la definición. (Nombres comunes y adjetivos).
(Sub-stantia: lo que permanece por debajo o tras las apariencias y los cambios)

La sustancia segunda mantiene los rasgos de las ideas platónicas, en cuanto expresa lo que algo es, su definición. La sustancia primera, en cambio, se refiere al ente concreto que existe.

HILEMORFISMO

Para explicar entonces cómo se relacionan las formas (ideas para Platón) con la materia, propone el hilemorfismo como teoría que explica la composición de las cosas reales a partir de dos principios metafísicos: la materia y la forma.
En los cambios accidentales, la forma (lo que hace que algo sea lo que es) permanece; en los cambios sustanciales lo que permanece es la materia primera (principio metafísico; lo que vemos como materia -madera, piedra, agua, etc., tiene ya un cierto tipo de forma).
La forma es la esencia y naturaleza de las cosas (concepto equivalente a las ideas de Platón, pero de naturaleza inmanente, frente a la naturaleza trascendente de dichas ideas).

DIOS COMO MOTOR INMÓVIL Y ACTO PURO

Explicar el ser en cuanto ser implica también explicar la tendencia de todo ser a su fin último. El mundo entero se mueve, como hemos dicho, de la potencia al acto, y este movimiento implica esa tendencia al ser pleno, en acto. Dado que el concepto de “dios” se identifica con la perfección, Aristóteles concebirá a Dios como acto puro, donde “puro” significa carente de toda potencia, plenamente realizado. Todos los demás seres tienen parte de su ser en potencia, lo cual explica su movimiento. El movimiento en los astros es circular e imita ya la perfección del ser pleno, del acto puro. Por eso Dios es concebido como motor inmóvil, porque mueve sin ser movido: dado que es perfecto él mismo no cambia, pero mueve el mundo por “atracción erótica”, puesto que su perfección es deseada por todos los seres de la naturaleza, que tienden a ser en acto, desarrollando todas sus potencias.
En cuanto acto puro, no se preocupa del mundo ni piensa en él en ningún sentido; por eso no se trata de un dios providente ni que intervenga de ningún modo en la vida humana.