miércoles, 2 de marzo de 2011

MARX, II: Introducción

MARX

INTRODUCCIÓN A SU PENSAMIENTO

     La obra de Marx tiene como influencia filosófica más destacable la dialéctica hegeliana. Hegel parte del idealismo absoluto (la realidad es idea), y Feuerbach dará la vuelta a su filosofía partiendo de la base del materialismo (la realidad es materia). Marx adopta la filosofía materialista de Feuerbach. Este autor es quien establecerá una fuerte crítica a la idea de Dios como producto del hombre. Pero la interpretación de Marx hará más ideológica la crítica a la religión, a la que considera una forma de alienación.
     Sobre Marx influyen también las lecturas de economistas (Adam Smith, Quesnay, etc.) así como sus actividades como periodista y activista social, su espíritu positivo y el conocimiento del desarrollo económico inglés, a través de Engels, con quien elaborará gran parte de su obra.
     Su filosofía es difícil de clasificar. Su principal aportación es su revisión del materialismo, especialmente en relación con la Historia, y se define como MATERIALISMO DIALÉCTICO HISTÓRICO. No mostró ningún interés por el Romanticismo, sino que pretendió siempre ser científico -de hecho, la clasificación de los socialismos en utópicos y científico (el de Marx) es suya-.
     Su proyecto filosófico está orientado a la praxis, a la transformación de la realidad social: “los filósofos sólo han interpretado el mundo de diversos modos, pero la tarea real es alterarlo”. Su doctrina económica parte de una apasionada adhesión a los intereses del proletariado.
     Puede decirse que fue el primer filósofo en criticar la idea de “verdad”, y lo hace desde una perspectiva pragmática: el modo en que la configuración de ésta afecta a la vida del hombre. En este tema destacan dos conceptos fundamentales: los de ideología y alienación.

CONCEPTO DE IDEOLOGÍA

     Desde una perspectiva neutral, puede definirse como un sistema de representaciones, dotadas de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada (en este sentido es cercana al término alemán "Zeitgeist", espíritu de una época). Para Marx, lo que piensan los hombres es un producto de la sociedad en la que viven. La infraestructura es la economía, que genera una cierta estructura social, y de ésta última se derivaría la ideología como supraestructura.
     En la medida en que expresan la relación del hombre con su mundo, esta expresión puede ser verdadera o falsa; y aquí es donde viene la definición negativa de ideología:
    Definición negativa: sería el conjunto de ideas que dan una imagen falsa de la realidad y las condiciones en que se desarrolla la vida de los hombres. Éste es el sentido que predomina en Marx. Estos contenidos ideológicos no tienen sustantividad propia: ni propia historia ni desarrollo. Su función es ocultar y desfigurar una situación de la existencia real, social e histórica de los hombres, intentando perpetuar un orden por medio de la alienación de las clases oprimidas, que a través de las ideologías aceptan su situación sin revelarse.
     Esto produce una situación alienada; las clases dirigentes, por medio de sus ideologías, intentan perpetuar unas formas de producción, impidiendo un natural desarrollo dialéctico -la oposición de los polos opuestos, la lucha de clases- y manteniendo y alimentando la injusticia social. Para acabar con ello, hay que llevar a cabo una critica práctica desde la comprensión teórica. La teoría está destinada, por su propia naturaleza, a consumarse prácticamente.

ALIENACIÓN

     En términos generales, es el estado de quien no es dueño de sí mismo, porque se le arrebata su esencia. Para Marx, es la situación del hombre cuando se le priva del fruto de su trabajo. El hombre se define como homo faber (el que fabrica. el que se relaciona con su medio a través de su trabajo); esta definición es una consecuencia de su materialismo: la realidad es la materia, la naturaleza, a la que el hombre pertenece y con la que se relaciona interactuando con ella, transformándola -esto es lo que significa la relación dialéctica del hombre con la naturaleza-.
Triple origen de la alienación:
Económico: transmisión de propiedad de una persona a otra -del fruto de su trabajo y de sí mismo-.
Jurídico: transferencia que un individuo hace de su libertad a la sociedad.
Teológico: la esencia creadora del hombre se traslada a Dios como creador y constructor del mundo.

     La alienación supone una dualidad de elementos, una relación entre ambos y una trasmisión: hay un elemento que aliena, otro que es alienado y una transmisión de la esencia de uno al otro. 
Dos momentos de la alienación: la del fruto del trabajo y la del hombre mismo
1º): El polo subjetivo se exterioriza y se desposee de algo de sí mismo: el hombre materializa su naturaleza productiva en un producto determinado; así, esa naturaleza productiva se reifica -cosifica, se hace "cosa"- en producto. La enajenación o alienación se produce cuando el fruto de su trabajo pasa a pertenecer a otro.
2º) Al reificarse el objeto, se reifica también el sujeto: el hombre se convierte en una mercancía.
     Este segundo aspecto no es necesario ni acorde con la naturaleza del hombre, es producto del modo de entender y organizar la relación de producción por parte de una sociedad en un momento histórico. Impone una negación de la libertad del hombre, una deshumanización. Esta relación de producción consiste en lo siguiente:
 El producto del trabajo posee un valor de cambio o valor económico (primer momento de la alienación: el valor natural o de uso del producto se aliena por el valor económico o precio en el mercado). Tiene un coste de producción y un precio de venta en el mercado. La diferencia entre el coste de producción y el precio en el mercado es la plusvalía. El interés del capitalista radica en maximizar esa plusvalía; para ello, le interesa minimizar el coste de producción, y en ello interviene el salario del trabajador, que es así tratado como una mercancía a la que interesa pagar lo menos posible (segundo momento de la alienación: el trabajador se deshumaniza).

Ante esta situación, se impone una doble tarea:
– el estudio de esa determinada estructura socio-económica (eliminar las ideologías falsas y desvelar la realidad material o económica);
– la transformación práctica de la sociedad (encontrar los medios para acabar con esa deshumanización).

     Lo que late de fondo en la filosofía de Marx es una exigencia de realización plena de la naturaleza y potencialidades del hombre (en esto coincide con otros autores, como Aristóteles, el Idealismo Ilustrado, Kant..., solo que estos otros parten de otra concepción de la naturaleza humana), que Marx identifica con su trabajo.

Formas de alienación

Económica: es la raíz de todas las demás: la alienación del trabajo promueve otras formas:
Social: la deshumanización del trabajador produce la sociedad de clases.
Política: esto genera a su vez la división entre sociedad civil / estado.
     Estas otras formas de alienación culminan en la alienación religiosa y filosófica:
Filosófica: a) porque la filosofía, hasta ahora, se limita a interpretar la realidad y b) porque la interpreta falsamente, paralizando la capacidad de las clases explotadas para rebelarse.
Religiosa: porque promueve una concepción del hombre contraria a su naturaleza. Esta forma de alienación se relaciona con la organización económico-social y política: ofrece una justificación para esa situación alienada: la liberación no es de este mundo. La religión es una proyección falsa del hombre, cuya raíz no es un sentimiento sino la miseria y desgarramiento de la vida social.
     En este punto se opone al ateísmo de Feuerbach. Este autor reduce la teología a antropología: defiende que la esencia de Dios no es más que la esencia del ser humano, objetivada y separada de los límites del hombre individual. Dios sería, por tanto, una hipóstasis, una proyección de las cualidades y capacidades del ser humano, concebidas de modo infinito. Es como si el hombre viera en un espejo su propia capacidad creadora y pensara que ésta posee realidad fuera de sí mismo, la concibiese de forma infinita y de este modo creara a Dios. En este sentido, la religión sería una primera autoconciencia indirecta del hombre, en que la teología debe ser reducida a antropología.
     Marx critica a Feuerbach, quien se limitaría trasladar el mundo religioso al mundo terrenal, con lo cual no consigue eliminar el “sentimiento religioso”, sino tan solo hacer inmanente la religión. Para Marx, la alienación religiosa es producto de la alienación social y política, que a su vez son producto de la alienación económica. El sentimiento religioso no forma parte del modo de ser del hombre; se limita aprestar una justificación ideológica y una estabilidad a la organización económica, social y política, ya que propone una liberación en otro mundo, frenando la revolución en éste. La transformación de las condiciones socio-económicas de vida habrán de acabar con la religión.

2 comentarios:

  1. ESTHEEEEEEER!
    ¡Dinos que autor cae por Marx y por los cielos!
    POR FAVOOOOOR
    :D

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  2. Marta, cielo, lo vi ayer. De todas formas... no podía ser. Ha sido fácil, ¿no?

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