jueves, 30 de julio de 2009

Del amor, II. El Banquete de Platón. Discurso de Sócrates





FINALMENTE, EROS NO ES UN DIOS




............Y llega por fin el discurso de Sócrates. Pero no será esta vez su propia opinión la que ofrezca, sino la referida por la supuesta sacerdotisa Diótima. Y como colofón a lo que empezó como discursos-homenaje en honor al dios, se convertirá en una especie de degradación de su naturaleza, o al menos “humanización”, pues no es su naturaleza la de un dios, sino la de un mero daimon[i].
Veamos la intención de su discurso:

“Llevado por mi ingenuidad, creía, pues, que se debía decir la verdad sobre cada aspecto del objeto encomiado y que esto debía constituir la base, pero que luego deberíamos seleccionar de estos mismos aspectos las cosas más hermosas y presentarlas de la manera más atractiva posible. Ciertamente me hacía grandes ilusiones de que iba a hablar bien, como si supiera la verdad de cómo hacer cualquier elogio, pero según parece no era éste el método correcto de elogiar cualquier cosa sino que, más bien, consiste en atribuir al objeto elogiado el mayor número posible de cualidades y las más bellas, sean o no así realmente; y si eran falsas, no importaba nada. (198d-e).
..........Con la ironía socrática hemos topado. ¿Cuál es la intención última de un discurso? ¿El elogio, la interpretación conveniente a un interés, la verdad...? Qué pocas veces es esta última. Pero, fiel a su fama y a su habitual hacer, Sócrates se propone esto último, y así declara a continuación: “Mira pues, Fedro, si hay necesidad todavía de un discurso de esta clase y queréis oír expresamente la verdad sobre Eros, pero con las palabras y los giros que se me puedan ocurrir sobre la marcha".


Sobre la naturaleza de Eros

.........Comienza así planteando la naturaleza de Eros con la siguiente pregunta: “¿es acaso Eros de tal naturaleza que debe ser amor de algo o de nada?” (199d). Igual que el significado de ser padre o madre implica la presencia de un hijo, o de ser hermano otro hermano, el significado del deseo implica algo deseado. Pero Eros desea y ama algo cuando no lo posee, pues se desea aquello de lo que se está falto. Si alguien es ya alto o fuerte no deseará ya estas cualidades, sino sólo si las carece. Uno no dice "deseo ser rico" siendo rico, o estar sano estándolo, salvo significando que se desea seguir poseyendo estas cualidades en el futuro; y en este sentido, el futuro aún no se posee.

..........El deseo sería, pues, algo así como la conciencia de una carencia. Una conciencia que se despierta a veces ante la súbita presencia de ese algo deseable, que nos hace sentir que no estamos completos, que nos hace movemos indigentes hacia algo.
..........Efectivamente, al hablar de Eros como de un dios de alguna manera se le estaba sustancializando, buscando los rasgos que definen su esencia. Pero el deseo no es una sustancia, sino una fuerza. Es motor, movimiento, tendencia, y esa tendencia tiene una meta. No nos movemos hacia lo que tenemos, sería como decir que nos movemos hacia donde estamos. El deseo es un poner los ojos en algo que se quiere alcanzar, porque nunca se ha tenido, porque se ha perdido o porque se ha agotado. Pero el deseo es, entonces, también reconocimiento de una carencia, y por tanto implica un cierto conocimiento de uno mismo, o a lo mejor, si erramos el tiro de nuestro deseo, un desconocimiento...

..........Continúa Sócrates su análisis recordando lo que había dicho Agatón: que no hay amor hacia lo feo, sino hacia lo bello. Del mismo modo -y aquí se ve que entra Platón- no habrá amor hacia lo malo, sino hacia lo bueno. ¿Significa, pues, que Eros es feo y malo?

..........Aquí comienza el algumento de la naturaleza intermedia. Algo que aprendió, según él, de Diótima, cuando él mismo aún argumentaba como Agatón. El nuevo argumento es el siguiente: del mismo modo que la recta opinión es algo intermedio entre el conocimiento y la ignorancia, hay entre cualquier par de opuestos –bello-feo, bueno-malo, sabio-ignorante− una naturaleza intermedia. En eso consiste el deseo: no en una mera carencia o vacío, sino en la conciencia de una necesidad, en la percepción de una oquedad. Quien ignora ser ignorante no aspirará a la sabiduría, sólo el que siente en su seno esa carencia.

..........Y he aquí por qué Eros no puede ser un dios. Los dioses, por naturaleza (quizá debiéramos decir por definición, si existen), son sabios y felices; Eros no es bello ni feliz, pues ama esas cosas; luego Eros no es un dios.
.........¿Significa esto que Eros es mortal? De nuevo, más bien algo intermedio entre lo inmortal y lo mortal: algo que si muere, renace; algo que se renueva constantemente. Y en este punto es cuando Sócrates-Diótima lo define como "un gran daimon".
..........Pero va más allá de un ser intermedio: es un ser intermediario. Él “interpreta y comunica a los dioses las cosas de los hombres y a los hombres las de los dioses, súplicas y sacrificios de los unos y de los otros órdenes y recompensas por los sacrificios” (202e).

-----Es el espíritu de la conexión, de la comunidad; sin esencia propia, es una fuerza invisible que mantiene todo unido.

“Al estar en medio de unos y otros llena el espacio entre ambos, de suerte que el todo queda unido consigo mismo como un continuo. A través de él funciona toda la adivinación y el arte de los sacerdotes relativa tanto a los sacrificios como a los ritos, ensalmos, toda clase de mántica y la magia". (2002e).



.............En términos lógicos, ¡hemos encontrado la superación del principio del tercer excluido! El conflicto entre la razón y los sentidos, la unidad del ser y el devenir, se resuelven con este principio cósmico. Pero bueno, esto no resulta muy erótico... Pasemos a algo más bello.


El mito sobre el origen de Eros

.............La parte más hermosa de su discurso se encuentra en la mitificación de su nacimiento, que relata del siguiente modo:

.............Cuando nació Afrodita, en el banquete de celebración estaba también Poros (abundancia de recursos), el hijo de Metis (personificación de la astucia). Al final del banquete fue a mendigar Penía (personificación de la Pobreza o la Indigencia). Estando Poros durmiendo por la embriaguez de la ambrosía, Penía maquinó concebir un hijo de él, y nació Eros. De este modo es siempre pobre, “descalzo y sin hogar (oikía; podría también traducirse “sin polis”, sin casa, estancia o patria propia)”, pero también, como herencia de su padre,
“está al acecho de las cosas buenas y bellas; es valiente, audaz y diligente, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y sofista. No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue simpre se le escapa, de suerte Eros nunda está ni falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia". (203d).


.........He aquí el verdadero mal del necio: la falta de deseo. ¿Qué mayor delito puede cometer un hombre que no desear conocer? Y qué común, sin embargo...


Sobre sus obras

........Al hablar de sus funciones para con el hombre Platón da un salto a su teoría ética y metafísica. parte de que lo deseable es lo bueno, el bien en última instancia, y quien alcanza el bien es feliz. Aquí se obvia el discurso de Pausanias, quien nos hacía ver que no todo lo amado es digno de serlo ni todo amante sabe amar lo que es amable. Sócrates parte de que el amor hace desear las cosas bellas y buenas, y parece olvidarse de ese otro Eros turbulento, desequilibrante, que hace tender hacia cosas que no son dignas.
...........Su planteamiento sobre las cosas amables, buenas y bellas, es: ¿qué es lo que se desea? Hacerlas suyas. Quien hace suyas las cosas buenas será feliz. “Y no hay necesidad de añadir la pregunta de para qué quiere ser feliz el que quiere serlo, sino que la respuesta parece que tiene su fin” (205a).
..........Muy cercano a la ética aristotélica, como podemos ver.
..........¿Parece ingenuo hablar del amor a las cosas buenas con esa generalización, como si todos amaran lo mismo o del mismo modo? Pues no nos dejemos llevar a engaño, porque también Platón –o Sócrates, o Diótima…− se da cuenta de ello. Pues continúa: “hemos separado una especie particular de amor y, dándole el nombre del todo, la denominamos amor, mientras que para las otras especies usamos otros nombres” (205b).
...........Efectivamente, el amor es un sentimiento demasiado amplio y con demasiados matices. Parece haber, pues, una especie de problema de metonimia. Hay algún tipo de amor que privilegiamos sobre otros. No se dice, por ejemplo, de los que aman su trabajo, su obra, o la sabiduría, que estén enamorados o que sean amantes.
..........¿Recordáis el discurso de los hombres bola? Pues bien, aquí Diótima, como si hubiera estado presente, hace una mención crítica a ello. Respecto a que los enamorados busquen la mitad de sí mismos, dice ella que no es cierto, pues del mismo modo “los hombres están dispuestos a amputarse los pies y las manos si les parece que no son buenas” (205e). Es cuestionable esta versión, pues tal afán sólo se produce si esas partes impiden el desarrollo del todo, como en el caso de jugarse la vida por gangrena si no son amputados. Pero aquí se elige un mal menor frente a otro mayor, no un verdadero rechazo de una parte integrante.
..........No obstante, sí es verdad que rechazamos partes de nosotros mismos. ¿Será que no forman parte de nuestra esencia? ¿Qué somos entonces? Puede no gustarnos nuestra nariz, nuestra estatura, nuestro grosor, y desear otro aspecto físico. Pero incluso puede no gustarnos nuestro carácter excesivamente tímido o iracundo, ingenuo o apasionado. ¿Será que ni nuestro cuerpo ni nuestro carácter somos nosotros mismos?
...........Pongamos otro caso: Edipo, quien decide sacarse los ojos. ¿Odiaba sus ojos? En realidad lo que se le tornó odioso fue el conocimiento que ellos ofrecen, el conocimiento de las cosas sensibles, de la vida en cuanto tal, con su azaroso y fatal devenir. En ese execrar de sus ojos estaba rechazando la visión de los avatares de la vida.
..........La teoría de Diótima es que los hombres lo que realmente aman es el bien. Qué decir aquí, salvo que está en juego toda la teoría platónica del bien, con sus implicaciones éticas, psicológicas, metafísicas y antropológicas. Y quizá sea verdad: quizá lo que creemos buscar no es lo que realmente estamos buscando, y a veces nos damos cuenta demasiado tarde.

...........Eros no es, pues, ni una bestia ni un dios. Participa de la misma naturaleza espiritual del hombre. El hombre, pues, ama por naturaleza. ¿Qué es la vida sino deseo y necesidad de algo exterior? Necesidad del aire, del alimento, de la compañía... Eros, el deseo, es la dinámica de la vida, que se mantiene de la energía del entorno, en todas sus facetas. Es quizá también deseo de trascendencia de la propia naturaleza, o quizá de desenvolvimiento de la misma (en sentido aristotélico). Quizá esa sea la naturaleza última de Eros: la fuerza misma de la vida.


[i] La palabra daimon –en latín demon, de donde deriva la palabra "demonio"− designa una entidad espiritual, bien se entienda como divinidad o semidiós, bien como espíritu, incluyendo los de los difuntos. Es famosa la alusión de Sócrates a su propio daimon interior, quien le decía lo que debía hacer, una alusión personificada de su conciencia.

lunes, 27 de julio de 2009

LAS GRANDES MENTES PODEROSAS TOMAN LAS RIENDAS DE LA CRISIS

No he podido evitarlo. Es un chiste antiguo, pero muy ilustrativo.

sábado, 25 de julio de 2009

Amanece que no es poco

AMANECE QUE NO ES POCO


José Luis Cuerda, 1989. Intérpretes: Antonio Resines, Luis Ciges, José Sazatornil, Enrique Sanfrancisco, Pastora Vega, Aurora Bautista, Cassen, Manuel Alexandre, Chus Lampreave, María Isbert, Miguel Rellán, Guillermo Montesinos, Rafael Alonso, Antonio Gamero, Gabino Diego.







.........¿A alguien se le había ocurrido que esta película puede no ser una simple comedia delirante, una simple guasa? ¿Que es más profunda y filosófica de lo que parece?


..........Veamos: un pueblo donde todo es lo contrario de lo que se puede esperar. Nos encontramos con unos "paletos" cultísimos, lectores y adoradores de Faulkner, donde para encontrar hospedaje basta con decir algo como "que venimos a hablar de Dostoyevski". Pero no es a esta paradoja cultural a lo que nos referimos. Esto no es más que una pincelada más acorde con el leit motiv último de la película: el choque, la contradicción, la realidad dada la vuelta como un calcetín.

..........Hombres naciendo del suelo, ese Resines que en vez de llorarle los ojos con el Sol, se ríe con la Luna, el borracho que en vez de ver doble se desdobla, los americanos que unos días montan en bici y otros huelen bien... Uno detrás de otro, son todo golpes a los esquemas cognitivos que configuran nuestra representación de la realidad. Pero esa representación, que creemos "lógica", ¿lo es realmente? ¿o es sólo fruto de la costumbre, de esa costumbre que genera el pensamiento inductivo?

.........Se encierra aquí todo un planteamiento representativo de la relación entre realidad y lenguaje, en cuanto el lenguaje es representación de la realidad. Ponemos palabras a aquello que nos representamos, pero ¿cuál es el origen de esas representaciones? ¿la lógica? No: la experiencia.

.........¡Qué gran película para ilustrar el pensamiento del no menos ilustre Hume! Aunque en su momento al pobre nadie le hiciera caso, le dio un vuelco a la filosofía con su crítica al principio de causalidad y su análisis de los juicios analíticos a priori y sintéticos a posteriori. Sí, esta película es todo un canto a la gnoseología y a la epistemología.
..........Más aún, y en la línea de la filosofía del lenguaje, cuánto nos ayuda para entender al gran Wittgenstein. Pongamos como ejemplo estas afirmaciones del primer Wittgenstein en el Tractatus Logico-Philosophicus:
3.02. El pensamiento contiene la posibilidad del estado de cosas que piensa. Lo que es pensable es también posible.
Y más abajo:
3.0321. Podemos sin duda representar espacialmente un estado de cosas que vaya contra las leyes de la física, pero no uno que vaya contra las de la geometría.
.........Wittgenstein nos plantea aquí que lo que es imaginable es posible. Más tarde, en su segunda forma de pensar que se conoce como "segundo Wittgenstein", romperá con la imagen del lenguaje como espejo del mundo y entrará en sus metáforas del juego, o la caja de herramientas. He aquí que también parece ilustrarse esa intencionalidad del lenguaje. ¿Por qué nos parecen hilarantes frases cuyo sentido quizá ni entendemos? ¿Qué decir de esa sublime frase de "Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario"? Y puestos a hablar de reglas del juego representativo de la realidad, pensemos en ese salto metafísico hacia el problema de la identidad con el actor sin papel, el reparto de los turnos de prostitutas, el suicida fracasado... Sí, don Calderón de la Barca, la vida puede bien entenderse como un teatro.

.........La culminación de la película nos la ofrece ese Saza de guardia civil pegándole tiros al sol al grito de "esto es un sindiós".
.........En efecto, puedo imaginar, como quiso explicar Hume, que un día el Sol no salga por donde es habitual. Puedo concebir un mundo con otras leyes físicas. Podemos imaginarnos (bien lo sabrán los padres cuando sus hijos entran en el fatídico tema) que venimos de la tierra, como las plantas (ya planteó algo así Aristófanes, recordemos su discurso de los hombres bola en el Banquete de Platón). Y todo esto en una película española, de trascendencia únicamente para una generación de españoles, que deberíamos reivindicar en toda la profundidad de su planteamiento. Y no lo digo con guasa. Al fin y al cabo, en España ha habido siempre mucha más filosofía en su literatura y en su arte que en sus ensayos.

.........En nombre de la enseñanza de la filosofía, gracias, José Luis Cuerda, por tan sublime aunque inconsciente ilustración.

viernes, 24 de julio de 2009

Cortiblog 11

De nuevo hablando de relaciones entre el lógos y la realidad. Con qué facilidad se manipula (y manipulamos) el discurso ético, ¿no es así? Políticos, religiosos, famosos de cualquier calaña...
¿Cómo podemos saber si un discurso responde realmente a una moral? Podemos apelar a que la moral es relativa... pero, entonces, al menos, es. Podemos decir que depende de su correspondencia con la intención de quien lo maneja, pero a menudo nos es desconocida, o la juzgamos por su coincidencia con la nuestra, no por su relación con una realidad, objetiva o subjetiva (de intención). Podemos incluso decir que la moral es algo distinto al discurso, pues gente hay de gran altura moral que no se expresa bien, y viceversa. Pero, en cualquier caso, la reflexionamos con palabras y a través del discurso.
¿Podemos desenmascarar la manipulación del discurso moral?
Primer paso, muy socrático: la definición. ¿Qué es la moral? ¿De qué hablamos cuando decimos que algo es o no ético, o cuando decimos que la moral es relativa o absoluta?
Pues bien, he aquí los rasgos básicos que definen el juicio, la acción o el sentimiento moral, sea lo que sea.

La moral es aquel juicio, acción o sentimiento que se define por ser universal y desinteresado.

Universal: porque cuando juzgo o siento desde una perspectiva moral, no parto de que yo no debo hacer esto, sino de que nadie debería hacerlo, y prescindo de los sujetos implicados: sean quienes sean, amigos o enemigos, conocidos o desconocidos, amados u odiados, lo juzgaría o sentiría del mismo modo. Si no, no es moral.
Desinteresado: porque cuando juzgo o siento algo como bueno o malo, justo o injusto, prescindo del modo en que me afecta a mí. Gane o pierda con ello, lo que está bien está bien (aunque sólo lo pensara yo) y lo que está mal está mal. Si me dejo llevar por intereses, identificaciones, o conexiones con los implicados, no es moral.
He aquí el primer paso para hablar de ética. Intenta ahora juzgar los discursos sobre la crisis, la violencia juvenil, la honradez de los que se venden como tales... Pero sobre todo, analízate a ti mismo.
Otra pista para saber hasta qué punto en un juicio, un sentimiento o una acción -sobre todo- eres moral. ¿Actuarías del mismo modo (por ejemplo, algún sacrificio por hacer un bien a alguien) si nadie nunca pudiera saberlo, ni reconocerlo ni agradecerlo ni recompensarlo? Eso sí que es ser desinteresado.

jueves, 16 de julio de 2009

Cortiblog 10

¿Alguna vez has pensado que te gustaría cambiar alguna parte de tu cuerpo? Pero, si somos nuestro cuerpo, ¿a quién no le gusta y quién "no es gustado"? Tal vez, aunque lo tenemos, no somos nuestro cuerpo...
¿Hay alguna parte de tu carácter -o de alguien que conozcas- que quisieras cambiar o mejorar?
Pero entonces, tampoco somos ese carácter, porque de nuevo hay un sujeto -nosotros- y un objeto -el carácter.
¿Podríamos decir lo mismo de la personalidad?...

Conclusión: ¿Quién somos realmente?
Posibles soluciones en próximas entregas. Puedes proponer la tuya.

lunes, 13 de julio de 2009

domingo, 12 de julio de 2009

Del amor, II. El banquete de Platón. Discurso de Agatón

EL DIOS DE LA ETERNA JUVENTUD

.........Volviendo al tema del amor, sigamos con el Banquetede Platón, que tanto da de sí. El siguiente discurso corre a cargo de Agatón, quien establecerá la contrapartida al argumento de Fedro. En efecto, Agatón defiende que Eros es el más joven de los dioses, precisamente por ser el más bello.
“Y una gran prueba a favor de lo que digo nos la ofrece él mismo cuando
huye apresuradamente de la vejez (…). Antes bien, siempre está en compañía de los jóvenes y es joven, pues mucha razón tiene aquel antiguo dicho de que lo
semejante se acerca siempre a lo semejante” (195b).
.
..........¿Qué decir de este argumento? En efecto, el amor como deseo, como fuente y signo de vida, tiene su máximo dinamismo en la juventud. Y es en la juventud donde se da la culminación de la belleza. Pero, ¿no es también cierto que la propia vejez mira hacia la juventud, con deseo o añoranza? Si lo semejante se acerca a lo semejante, la vejez debería quizá amar la propia vejez. Por otro lado, ¿es cierto que amamos siempre lo semejante? ¿no amamos a veces más a aquello que representa lo que a nosotros nos falta? Cada uno sabrá qué busca en el otro, o que le suele atraer; quizá sea una combinación de ambas cosas: aquello que nos identifica mezclado con algo que nos complementa. ¿Amor a lo semejante o amor complementario? Que cada cual elija.

..........Si Fedro utiliza un argumento cronológico –sin el amor no habría nacido nada−, Agatón se basa en la naturaleza de lo amado y de lo amante. Podría, simplemente, completar el argumento de Fedro, pero intenta contra-argumentar, como si hubiera que elegir un punto de vista para establecer qué genealogía mitológica sería la más adecuada. Y así, sostiene que todo lo que nació antes de Eros es fruto de la Necesidad,
“pues no hubieran existido mutilaciones ni mutuos encadenamientos ni otras muchas violencias si Eros hubiera estado entre ellos, sino amistad (philía) y paz (eirene), como ahora, desde que
Eros es el soberano de los dioses” (195c)


.........Curiosa la insistencia en tal soberanía de un dios que apenas tenía cultos propios significativos. Pero todo el diálogo está hecho en su honor, y es por ello lógico que se destaquen sus cualidades, máxime cuando, efectivamente, del poder de Eros no se libra ni el propio Zeus –promiscuo donde los haya−.

........Sorprende la perspectiva de Agatón de que ahora reinen la amistad y la paz. Es obvio que no reinan solas – para él mismo tenía también que serlo−. Lo que quizá quiere decir es que el mundo no se generó como cuentan Homero o Parménides –en los que se apoyaba Fedro−, sino que en esos primeros momentos los componentes y fuerzas del mundo se formaron por partición y enfrentamiento. Sólo en el último momento, con la aparición de Eros, surge la generación, que implica atracción o amistad, y sólo con él aparece la comunicación, la concordia y la armonía, pilares de las relaciones humanas.
..............Pero no es ésta la única cualidad de Eros que retrata Agatón. Es, pues −continúa−, joven, pero también delicado:
“anda y habita entre las cosas más blandas que existen, ya que ha establecido su morada en los caracteres y almas de los dioses y de los hombres. Y, por otra parte, no lo hace en todas las almas indiscriminadamente, sino que si se tropieza con una que tiene un temperamento duro, se marcha, mientras que si lo tiene suave, se queda”. (195e)



........¿Es esto cierto? ¿No causa estragos Eros aun en los corazones más duros? ¿Y no es tanto más virulento precisamente cuando se arraiga en ese tipo de temperamentos? ¿O quizá esa dureza de temperamento se refiere a la falta de capacidad de amar? Al margen de lo polémico, hay algo hermoso en este vaivén, quizá no meramente metafórico, entre lo físico y lo anímico. Lo delicado, lo tenue, es lo que se eleva por encima de lo material, de lo sólido, como el suelo o los cráneos (ejemplos suyos). Tenue es el éter de Aristóteles, o los átomos del alma de Epicuro. Tenue es la materia de que están hechos los cuerpos celestes y el alma de los hombres. Lo tenue, lo “delicado”, tiende a subir, a elevar, tiende a lo alto, y en lo alto el mundo, con la regularidad de sus movimientos circulares, se acerca a la eternidad.

Siendo joven y delicado, añade Agatón que es también flexible –como corresponde a lo tenue−,

"pues envuelve por todos los lados y no pasa inadvertido en su primera entrada y salida de cada alma” (196a).

........De ello es prueba su elegancia, siendo por antonomasia el dios que se asienta en la belleza.
.........La escisión radical que hace Agatón entre Eros y la violencia es quizá uno de los perfiles de su discurso que lo hace más cuestionable. De esta escisión parte para hablarnos de la virtud de Eros. Así dice que

“Eros ni comete injusticia contra dios u hombre alguno, ni es objeto de injusticia por parte de ningún dios ni de ningún hombre. Pues ni padece de violencia, si padece de algo, ya que la violencia no toca a Eros, ni cuando hace algo, lo hace con violencia, puesto que todo el mundo sirve de buena gana a Eros en todo, y lo que uno acuerde con otro de buen grado dicen «las leyes reinas de la ciudad» que es justo” (196b-c).


............¿Está aquí enlazando con el argumento que daba Fedro acerca de su virtud para establecer la ciudad justa? El concepto de amor que aquí se maneja parece desviarse del deseo erótico y encumbrarse hacia el deseo de vivir en comunidad, pues se identifica este sentimiento con el “acordar algo de buen grado”. Eros se retrata aquí como deseo de unión y armonía; se olvida el violento arrebato de un flechazo, los retratos de sus juegos peligrosos, el furor de la pasió que llevó a Apolo a sacrificar a Dafne, a Hades a raptar a Perséfone; se olvida la desmesura apetitiva de los sátiros, representantes de la fertilidad de la naturaleza... El rostro de Eros aquí es el de la amable sonrisa de la amistad y la unión, la arminía y la convivencia.
..........Siguiendo con sus infinitas bondades, le atribuye la templanza, en cuanto domina todos los deseos, y la valentía, pues a Eros ni siquiera Ares puede resistir” (196c). Le suma también la sabiduría, dado que
..........“es el dios poeta tan hábil que incluso hace poeta a otro” (196d).
..........Respecto a todas las artes, cierto es que a quien toca Eros lo hace maestro –pensemos en las personas que saben amar lo que hacen−. El amor como apertura hacia otra cosa y fusión con ello se convierte así en la fuente de todas las virtudes.
.........Tantas son las virtudes que Agatón atribuye a esa fuerza que hace que se tienda hacia lo otro y que se desee estar unido a ello. Pero destaco la frase que, de todo su discurso, me parece más hermosa para resumir la excelencia de este dios:
“Él es quien nos vacía del extrañamiento y nos llena de familiaridad (oikía)” (197c).

.........En efecto, el amor amplía las fronteras de nuestro alma, hasta el punto de insertar dentro de sus límites ese objeto, persona o cualidad externo a nosotros. El amor nos funde con el mundo y lo engarza como parte de nuestros corazones.

jueves, 9 de julio de 2009

Diapositivas de la conferencia El origen del mundo y de la vida según los relatos míticos

He intentado colgar las diapositivas de soporte para la conferencia El origen del mundo y de la vida según los relatos míticos, del 20 de marzo de 2009 en el Ateneo de Madrid. No sé si se verá bien. A ver si hay suerte, y si la hay, a ver qué os parece. Dad a "full" para verlo en pantalla completa.

Bueno, verse se ve. Me salen algunas letras cambiadas de tamaño y otras cosillas, pero en general está fiel al original.

martes, 7 de julio de 2009

Cortiblog 8

IMAGEN Y CONCIENCIA


........He aquí otros dos planos diferentes, pero con su punto de enlace. La siguiente pregunta fue ya planteada hace muchos siglos. Piensa tú:


¿Qué es mejor, ser justo o parecerlo?


........Hay personas capaces de tomar decisiones inmorales para parecer morales, y personas –por desgracia menos abundantes− que se juegan su imagen moral por obedecer a su conciencia. Lo que cualquiera preguntaría de primeras es: ¿qué se gana con ello? Ahí está la clave: el conflicto se produce entre los platos que forman esa balanza de la decisión que forman conciencia e interés.
........Antes de caer en el relativismo fácil, piensa que estás viendo una película, donde los personajes, obviamente, no saben nada de ti. Ajeno a los intereses que se desprenden, ¿qué sientes ante el malvado que engaña con su imagen? ¿Eres capaz de identificarte con él? ¿O más bien empatizas con el auténtico y sientes furor ante su desgracia y la ignorancia que le rodea? Pongamos algunos ejemplos ilustrativos: películas: Yo confieso, de Hitchkock, con Montgomery Clift (la decisión de sumir un silencio que puede acabar con él); Stella Dallas, de King Vidor, con Barbara Stanwyck (esa escena final de la boda, donde una madre se deja odiar por amor); La vida de los otros (Florian Henckel-Donnersmarck) en contraste con Match Point (Woody Allen) (la conservación de la imagen por interés hasta las últimas consecuencias, o la pérdida de todo privilegio e imagen social por descubrir la propia empatía hacia otros). Libros: Doña Perfecta.
........Busca alguna referencia de estos títulos si no los conoces. Y atrévete ahora a plantearte la gran pregunta:

¿Qué es la moral?

domingo, 5 de julio de 2009

Del amor, II. El Banquete de Platón: discurso de Aristófanes

EL MITO DE LOS HOMBRES BOLA







..........Curioso título para hablar del amor, ¿no es así? Pero es que el discurso que Aristófanes nos ofrece es precisamente eso: un mito que intenta explicar el amor de pareja, la búsqueda de la media naranja, la necesidad de unirse al otro que nos complementa. Junto a ello, este delicioso relato de Aristófanes sobre los “hombres bola” intenta ilustrar también las tendencias amorosas hacia cualquier sexo -algo que ahora da lugar a tanta polémica, y que entonces era enfocado con toda la naturalidad; para que luego nos creamos tan avanzados-.

........Todavía recuerdo la finura, el detallismo, la sabiduría y la amenidad con que ese maravilloso profesor, filósofo y persona que es Emilio Lledó, nos explicaba las delicias de este discurso, extrayendo de cada palabra, como de infinitas cajas de sorpresa, un nuevo regalo significativo. No tengo talla -ni espacio- para transmitir aquella maravillosa experiencia. Tan sólo puedo divulgar y esbozar algunas sugerencias que provoca tan curioso mito, ideado, según Platón, por el más famoso autor de comedias de la antigüedad.

........Cuenta Aristófanes que, en un principio, los sexos de los hombres no eran dos, como hasta ahora, sino tres: masculino, femenino y andrógino. Estos hombres tenían una forma circular, con dos caras opuestas, cuatro brazos y cuatro piernas. Descendían los masculinos del Sol, los femeninos de la Tierra y los andróginos de la Luna, siendo redondos como sus progenitores. Todo lo tenían en número doble al actual, incluyendo dos sexos.
Pero estos hombres planearon conspirar contra Zeus, por lo que éste decidió castigarles y partirles por la mitad. Ordenó a Apolo que girara sus rostros en dirección al corte, para que recordaran su castigo y no volvieran a pecar de desmesura (hybris), y hacía un agujero en medio del vientre que ahora llamamos ombligo.
Los seres humanos, así partidos, intentaban abrazarse a su mitad para unirse de nuevo, y ante su fracaso, y no queriendo vivir separados, morían de hambre e inanición. Para evitar esta desgracia, Zeus decidió que se les giraran los órganos sexuales, de modo que, al encontrarse, si eran hombre y mujer, la reproducción se produjera entre dos sexos -antes fecundaban en la tierra-, y si eran del mismo sexo, al menos disfrutaran de su contacto, descansaran y volvieran a sus tareas. Así, deseosos de ser plenos, los hombres ahora partidos se abrazaban a su otra mitad uniéndose a ella, y desde entonces, descendientes como somos de aquéllos, se busca al otro complementario para sentir plena la propia naturaleza.
........De este modo, el amor resulta ser algo innato y sanador de nuestra naturaleza partida, que intenta restaurarse en la unión con el otro. El modo en que expresa esta naturaleza está cargado de belleza: "Por tanto, cada uno de nosotros es un símbolo de hombre". La palabra symbolon tiene su origen en una antigua práctica consistente en partir un pedazo de un objeto del cual portaban sendas mitades las dos personas que querían establecer un vínculo. Algo ya implícito en la teoría genética de Empédocles, que recoge Aristóteles (De gen. anim., 722b): cada sexo tiene una "parte", algo del otro, como el símbolo del ying y el yang, y eso es lo que permite la búsqueda, el deseo y la unión de ambos.
........Así, resulta que cada uno de nosotros es no un ser humano completo, sino tan sólo un símbolo (parte representativa, mitad) de hombre. Explica también de este modo la presencia de todas las inclinaciones sexuales: entre hombres y mujeres, y mujeres u hombres entre sus iguales. Pero sobre todo explica la naturaleza del amor como una búsqueda de plenitud: “Amor es, en consecuencia, el nombre para el deseo y persecución de esa integridad” (192d).

........El discurso de Aristófanes, como vemos, prescinde de la presencia del amor en el resto de la naturaleza y se ciñe al amor erótico, al exclusivo aspecto del deseo de unión con otro. Si en Fedro era el origen de todo, por lo que debía existir desde siempre, y en Erixímaco es una fuerza física presente en todos los elementos de la naturaleza, en Aristófanes desaparece tal omnipresencia e independencia de esta energía y se reduce al deseo de unión física de unos humanos con otros. Su elogio casi parece irreverente, y tanto el tono cómico que a veces emplea como lo chocante del mito en sí hacen pensar de primeras en un enfoque satírico propio del autor de comedias. Pero hay en él más profundidad, observación y belleza de lo que parece. Porque, ciertamente, no amamos a cualquiera, sino a alguien que, al menos en algún momento, nos parece especial y sobresale del resto. Es cierto también que el hombre es un ser indigente, y que aun teniéndolo todo no se tiene nada si no se puede amar (algo que se ilustra muy bien en Ciudadano Kane). Y es cierto que necesitamos el contacto físico con el otro: incluso al amigo lo abrazamos, necesitamos tocarlo. Recuerdo que mi madre, cuando perdió a mi padre, expresó su estado diciendo "me siento coja". Es así como nos sentimos sin el otro: como un cuerpo que ha perdido una mitad, un apoyo; como un ser incompleto.

.........La necesidad de amar, de abrazarse y de fundirse, aparecen aquí ajenos a toda visión lasciva, meramente impulsiva o animal, y se carga en sí misma de trascendencia. Querer ser pleno, saberse medio, reconocerse como símbolo de otro, es una de las perspectivas más hermosas que pueden darse del amor, tanto del físico como del espiritual.





Curiosidades y sugerencias


1. La procedencia de los primeros hombres de los astros citados tiene un sentido más perceptible en la antigüedad que ahora. La asociación de la Luna con lo andrógino se asocia con su participación de la luz solar y su influencia sobre las mareas de la Tierra, entre otras cosas. Así mismo, la forma circular como forma perfecta es un ideal humano desde los tiempos más remotos, y se relaciona con la perfección e imitación de la eternidad de esta figura geométrica.




2. Hay una clara interpretación de las tendencias sexuales como innatas -"Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de los unos a los otros innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza" (191c), algo muy coherente con la teoría del alma platónica.




3. La interpretación del amor como búsqueda de la completitud de la propia naturaleza, aunque parezca expuesta en clave de humor, es una de las más hermosas sublimaciones de esta pasión tan poderosa que es el erotismo.


4. Al percibir el contraste entre la naturalidad con que se presenta aquí la homoxesualidad -y la presentación de la masculina como la más elevada, en cuanto lo masculino se consideraba superior- y nuestra actual perspectiva del tema, se tome el bando que se tome, nos da idea de hasta qué punto el propio amor y la propia sexualidad tienen una canalización cultural mucho mayor de lo que pensamos. Como muestra, de los que aman a los hombres dice Aristófanes que "son los mejores de entre los jóvenes y adolescentes, ya que son los más viriles por naturaleza" (191e).



5. La idea del ser humano, en cuanto sexuado, como mero símbolo de hombre (ánthropos) está implícita en la interpretación mística del primer hombre, Adán, como andrógino. También es una constante en las religiones y mitologías la idea de un castigo primordial, debido a la soberbia humana, que se retrata siempre como un intento de acceder al reino de los dioses (recuérdese el árbol de la ciencia, la torre de Babel...).



6. La reproducción sexual aparece, aunque sólo sea en el hombre y de forma mítica, como posterior a otro estado primigenio de la vida. En la realidad, la mitosis es la primera forma de reproducción; con la meiosis se acabará desarrollando la reproducción sexual, y con ella también aparece la muerte. Cabe aquí pensar en esa relación ancestral entre Eros y Thánatos...

sábado, 4 de julio de 2009

Cortiblog 7

SOBRE LA EXPERIENCIA

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La vida es como una biblioteca, cuyos libros son las experiencias que vivimos. Hay quien acumula muchos volúmenes, y quien pocos; hay quien gusta de variar, y quien adquiere siempre el mismo libro. Pero si no los leemos, no hemos aprendido nada. La experiencia no es una mera cuestión de edad; no se adquiere por el mero paso del tiempo: hay que saber leer la vida.

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viernes, 3 de julio de 2009

Del amor, II. El Banquete de Platón. Discurso de Erixímaco

EL AMOR COMO ARMONÍA


.......Teníamos, pues, hasta ahora, un encomio del amor (del Eros) como fuerza motora divina y primordial, y unas matizaciones sobre sus bondades, referentes a lo que es y no es digno de ser amado, lo que por tanto ensalza o envilece al amante. El siguiente discurso corre a cargo del médico Erixímaco, quien continúa aportando nuevos ámbitos donde se manifiesta el amor y nuevas apreciaciones sobre su naturaleza y bondad. Pero lo curioso de su discurso es que nos plantea esta naturaleza de la fuerza más poderosa y primigenia enfocándola en aspectos no anímicos ni humanos, sino propios de la naturaleza. Algo así habíamos visto ya en Empédocles, que parte de ese punto de vista del eros como fuerza o impulso en su aspecto más físico. Aquí Erixímaco va a ser más puntual y concreto, centrándose en el arte de las profesiones, pero recoge esa perspectiva naturalista, si no olvidada sí superada por el interés hacia lo propiamente humano.
.......De este modo comienza diciendo: "Que Eros es doble, me parece, en efecto, que lo ha distinguido muy bien. Pero que no sólo existe en las almas de los hombres como impulso hacia los bellos, sino también en los demás objetos como inclinación hacia otras muchas cosas, tanto en los cuerpos de todos los seres vivos como en lo que nace sobre la tierra, y, por decirlo así, en todo lo que tiene existencia, me parece que lo tengo bien visto por la medicina, nuestro arte, en el sentido de que es un dios grande y admirable y a todo extiende su influencia, tanto en las cosas humanas como en las divinas. Y comenzaré a hablar partiendo de la medicina, pra honrar así mi arte" (186a-b).

..........El eros, pues, se encuentra en el corazón de los hombres en la misma medida en que se encuentra en todo cuanto existe, y en la medida en que el hombre mismo proviene de la naturaleza. El eros es deseo de algo ajeno al propio ser, es deseo de otro o de "lo otro". En los seres vivos es obvio que hay una apertura al medio, del cual la vida se sustenta. Pero esa fuerza motriz es aquí reflejada como fuente de conexión del mundo entero. La huella de Empédocles está muy presente. Pero ahora no se trata sólo de explicar el origen del mundo y su funcionamiento, sino de aplicar ese conocimiento a la transformación y corrección del mismo. Es por ello por lo que Erixímaco habla de esta naturaleza del amor como conocimiento para aplicarlo a las artes u oficios.

.......Erixímaco, haciendo honor a su profesión, se centra en el enfoque médico, y comienza explicando la naturaleza de los cuerpos concretos para después dar una definición de la medicina. De este modo dice que "la naturaleza de los cuerpos posee, en efecto, este doble Eros. Pues el estado sano del cuerpo y el estado enfermo son cada uno, según opinión unánime, diferente y desigual, y lo que es desigual desea y ama cosas desiguales. En consecuencia, uno es el amor que reside en lo que está sano y otro el que reside en lo que está enfermo" (186b). Decía Pausanias que el amor debe dirigirse hacia lo que es hermoso, y es ese amor el que merece encomio, mientras que el que se dirige a objetos u acciones indignas no es merecedor de alabanza. Erixímaco va a utilizar el mismo argumento para explicar el arte de la medicina: se trata de favorecer el eros que parte de lo sano y se dirige hacia lo saludable, y de no favorecer el contrario. De este modo, define la medicina como “el conocimiento de las operaciones amorosas que hay en el cuerpo en cuanto a repleción y vacuidad (…). [El buen médico] Debe, pues, ser capaz de hacer amigos entre sí a los elementos más enemigos existentes en el cuerpo y de que se amen unos a otros” (186c). Extendiendo su argumento a otras artes, hace del amor el arte de establecer armonía y concordia entre opuestos. Esta es la función del Eros ordenado, el bueno, mientras que el desordenado produce caos y destrucción, al ser desmesurado.

.......Vamos a destacar algunos aspectos:
  1. Hemos comenzado destacando la huella de Empédocles, pero aquí se ha avanzado pluralizando el amor en dos Eros contrastados: el bueno y el malo.
  2. La alabanza del amor se dirige ahora no a esta fuerza motriz misma como principio más sublime, sino a su meta, que se entiende como armonía.

1. En efecto, ya no hay sólo dos fuerzas: amor y odio, atracción y repulsión. El Eros puede ser fuente de caos y de desarmonía. Y hay verdad en ello. Quién no habrá visto o incluso vivido los estragos de la pasión desmesurada, el exceso de celo o la ceguera por algo o alguien que lleva a la destrucción de otra cosa o persona.

2. Es muy griega esta visión de la belleza, de la perfección, como armonía. Lo desmesurado es aquí planteado, sin necesidad de justificación, como algo negativo. ¿Lagunas? Bien, hay posturas filosóficas y artísticas que han abogado por la desmesura, pero no hace falta irnos siempre al terreno de la intelectualidad. ¿No hay algo hermoso, magnético, hipnotizante, en una pasión desmesurada? ¿Por qué nos subyugan retratos de pasiones como en Cumbres Borrascosas, Gilda, Lo que el viento se llevó o tantas otras...? ¿Por qué nos fascinan, para bien o para mal, los caracteres apasionados, desmesurados, con exceso de dinamismo? ¿Qué nos cuenta esa pasión atormentada por lo desconocido, esa ruptura de esquemas y de sosiego que refleja el destructivo amor hacia un efebo en Muerte en Venecia? Bueno, quizá sea sólo porque, incluso en la contemplación del amor ajeno y a modo de catarsis, en nosotros habita también ese otro eros malo...







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..Dios Jano, bifronte, y Eros

miércoles, 1 de julio de 2009

Del amor, II. El Banquete: discurso de Pausanias

SABER AMAR LO QUE ES AMABLE



Fedro nos abrió las puertas a un aspecto crucial del amor: su carácter motriz, siendo además el más poderoso motor de la conducta humana. Pero, como ya dijimos, quedan en el aire ciertos interrogantes respecto a las matizaciones que se pueden hacer de este tema.

El siguiente interlocutor, Pausanias, intenta matizar el elogioso discurso de Fedro afirmando que Eros no es uno, y por tanto hay que precisar a qué Eros hay que elogiar. El hilo conductor de su discurso será la relación obvia entre Eros y Afrodita. Valiéndose de las dos genealogías que se hacen de la diosa -la primera como fruto de la castración de Urano, descrita por Hesíodo; la segunda como hija de Zeus y Dione, según la versión de Homero, a la cual se denomina Pandemo-, Pausanias se va a centrar en la dignidad del eros según el objeto a que se refiera. Hay que elogiar, pues, a lo que hace amar lo hermoso y digno, y ese papel es el que se asigna al Eros de Afrodita Urania, mientras que el de Afrodita Pandemo es “el amor con que aman los hombres ordinarios” (181b). Así, estos hombres tienden a lo débil, lo fácil, lo menos inteligente; aman más por el cuerpo y los sentidos que por el alma y las virtudes nobles.

Nos recuerda este discurso a ese famoso proverbio griego: jalepá ta kalá (lo bello es difícil [de alcanzar]). El deseo tiene muchos objetos, todos ellos dependientes del momento, de la influencia de la imagen social, del estado físico y anímico... Es digno de veneración el amor hacia lo hermoso, e indigno el amor hacia lo perverso o mezquino. Ahora la pelota está en el tejado del objeto: ¿qué hace que algo sea hermoso o que sea despreciable? Como objetos o motivaciones innobles menciona el dinero, el poder o el cuerpo. Lo hermoso parece ser lo que no es efímero o corruptible, las virtudes del alma... Amor y verdad, en el sentido platónico, se unen ahora, se complementan y matizan. Podríamos comentar aquí que amar a alguien por su dinero o su poder, incluso por su mero aspecto físico, no es verdadero amor, no es deseo del otro. Pero Pausanias va más lejos, y se plantea qué acciones son dignas por amor y cuáles no: no se trata sólo de amar al otro, sino de saber que no cualquier acción por él es válida, sino sólo aquéllas conducentes a elevar la virtud del amado, y no sus posibles deseos mezquinos.

Inevitablemente nos recuerda el sentido del viaje de Ulises. El placer y la innegable tentación que representa Circe, o la seguridad y confort que le ofrece Calipso, no bastan al héroe para apagar su más digno Eros: la vuelta a su autenticidad, en su hogar, a ese su propio ser representado por Penélope.

En este punto, analiza el modo en que son juzgadas habitualmente las acciones emprendidas por amor. Lo que observa es que tendemos a valorarlas de otro modo, mucho menos severo, que las que persiguen otro tipo de fines o tienen otro motor. Sabido es que Platón considera más hermoso lo estable, la eternidad y patronazgo del mundo racional de las ideas, así como del alma sobre el cuerpo corruptible. Así, cuando uno es conquistado por fines volubles, como el poder, el miedo o la riqueza, no merece ser encomiado. Quien verdaderamente ama regala al amante sólo favores que puedan ensalzar su virtud y perfección. Defiende que es hermoso complacer a los hombres buenos, y vergonzoso complacer a los inmorales. En efecto, como dice un proverbio oriental, "el que es bueno con los malos, es malo con los buenos".

¿Es, pues, cierto, que en el amor y en la guerra todo vale? De este discurso desprendemos obviamente que no. La propia historia nos ha revelado amargamente que no todo debería valer en la guerra; pero tampoco toda acción por amor, por atracción, es encomiable. Ocultar los delitos del amado perjudicando a otros, satisfacer sus caprichos, ayudarle a alcanzar fines mezquinos, es un motor de conducta que no merece aprobación. Si Fedro ensalzó a Eros como el mejor fundamento de la convivencia política, Pausanias aclara el sentido de lo que debería ser ese Eros: no es sólo el sentimiento, sino también el objeto que lo provoca, lo que hacen del amor un buen solar sobre el que edificar nuestra vida.